AR, 'Rafita' y la labor social
Hoy permitanme que trate un tema menos agradable de lo habitual. Hablemos de Ana Rosa Quintana y su espacio televisivo. Ayer emitió la primera parte del reportaje de "investigación" sobre la libertad vigilada que ha obtenido uno de los asesinos de Sandra Palo, conocido como “Rafita”.
En su día el asesinato de Sandra Palo conmocionó por lo cruel de los actos y por cómo se regodearon en su muerte. La participación en el asesinato de al menos cuatro jóvenes, tres de ellos menores de edad, ha dado y dará lugar a horas de emisión y ríos de tinta.
Ahora, como no podía ser de otra manera, el programa de Ana Rosa, paladín de la injusticia y portavoz de las desgracias ajenas, en su profunda y continua labor social, ha mostrado el careto de R.F.G., uno de los protagonistas del macabro acto, que tras 4 años de internamiento en un centro de menores quedó en libertad vigilada y sin expediente delictivo.
El debate se abre y el programa defiende con uñas y dientes la necesidad de mostrar el rostro de un asesino que según aseguran no muestra síntomas de arrepentimiento. Sin embargo la intervención de la Fiscalía de Menores ha impedido mostrar la cara de “Rafita” en la segunda parte del reportaje, que se emiten en diferentes entregas, no por audiencia, ¡qué va!, sino por la citada labor social…
No hace falta trasladar la indignación de AR, con un discurso repleto de alusiones a esa responsabilidad a la que se debe.
Con ruegos en directo de la madre de Sandra Palo, ahogada en lágrimas por querer mostrar la imagen del asesino, Ana Rosa apela a su función periodística, pero subraya su respeto a las instituciones. Lo cual confirma que en el programa de AR el respeto es algo opcional, se puede respetar o no.
Sin embargo en su página web hasta pasada la mañana seguía la cara del llamado 'Rafita'. Vaya respeto...


