los blogs de Canarias7

Archivos Mayo 2010

Antes de que el recorte imparable en el que andan enfrascadas todas las administraciones nos acabe recortando el ánimo, he de anunciar con orgullo que nos queda una esperanza a la que agarrarnos:

¡Tom Petty saca un nuevo disco! ¡Y le acompañan sus Heartbreakers!

Tom Petty.jpg

Aún quedan unas semanas para que Mojo (título genuino donde los haya) vea la luz, pero ya podemos ir abriendo boca con el primer single. Una de esas canciones que provoca el mágico efecto de levantar un poco nuestro corazón, esté en el estado en el que esté.

Hasta la letra es una inyección de optimismo que serviría para levantar al Ibex 35 y a cualquier mercado que se le ponga por delante:

"Algo bueno está en camino para ti y para mí
Algo bueno tendrá que pasarnos"


Si lo dice Tom, no seré yo quien le lleve la contraria.

Nos ha dejado el gran Hank Jones. 92 años repletos de jazz de altura. Para el recuerdo nos quedarán su multitud de grabaciones históricas -incluyendo el fantástico Kids (2007), grabado a dúo con Joe Lovano-, y la actuación que realizó hace menos de un año en el Auditorio Alfredo Kraus (dentro del Arrecife de las Músicas) gracias a la cual tuvimos ocasión de disfrutar de la leyenda a pocos metros de distancia. Allí vimos a un Jones que, al adentrarse en el escenario, mostraba toda la fragilidad propia de un nonagenario. Todo cambiaba en cuanto posaba sus manos sobre el piano. Su rostro se iluminaba, y del instrumento brotaba pura sensibilidad y sabiduría.

Hank Jones.jpg

Esa visita también sirvió para que quien les escribe gozara del privilegio de tener un breve encuentro con él para una entrevista que acabó publicándose en la edición impresa de este periódico y que ahora recupero en este blog a modo de homenaje. Un documento al que guardaba especial afecto, y en el que Jones nos confesaba sentirse feliz por el hecho de seguir vivo y en activo. Puede parecer que sus planes de vivir 200 años más acaban de verse frustrados, pero si hablamos del impacto de su legado, seguro que el hombre no andaba desencaminado.


¿Cómo ha conseguido seguir activo y mantenerse en tan buena forma?

Simplemente mantengo el interés en lo que hago. No fumo, no bebo, no tomo ningún tipo de drogas y jamás lo hice. También tengo fuerza adicional por el hecho de ser cristiano.

¿Qué tal se encuentra ahora, por cierto?

Me encuentro muy bien. ¡Sigo aquí! De hecho, planeo seguir rondando por aquí durante los próximos doscientos años.

¿Cuál es la lección vital más importante que ha aprendido?

Estar siempre preparado.

¿En qué aspectos se considera mejor músico ahora que, por ejemplo, hace treinta años?

Sé más sobre armonía y tengo mejor gusto musical.

A lo largo de los años se ha mantenido fiel a su estilo clásico. ¿No se veía intentando adaptarse al jazz fusion y a sus muchas ramificaciones?

Respeto a la gente que hace eso, pero no forma parte de mis gustos. La gente tiene el derecho a tocar aquello que les haga disfrutar.

¿Y qué me dice del free jazz?

La música debería de tener melodía, ritmo y armonía. La coherencia es la madre del cordero. Tocar de manera aleatoria no es algo necesariamente lógico.


¿Cómo era tocar junto a Charlie Parker? ¿Resultaba difícil de seguir cuando improvisaba?

¡Era algo excitante! No era difícil de seguir en absoluto. Lo que él hacía tenía sentido lo tomaras por donde lo tomaras.

¿Quién es para usted el músico más talentoso o importante de la historia del jazz?

Tendría que decir, sin duda, que Art Tatum. Él fue el gran precursor del bebop; sus elecciones armónicas se anticiparon a ese estilo y acabaron ejerciendo una influencia crucial.


¿Y qué talento olvidado debería de haber recibido mayor reconocimiento en su día?

¡Hay demasiados como para siquiera tratar de mencionarlos! (risas)

¿Cómo compararía a los músicos jóvenes de hoy en día con aquellas grandes leyendas a las que conoció en los 40, los 50 y los 60?


Habiendo conocido, escuchado y tocado con los grandes músicos de mi tiempo, no podría decir que haya ahora gente que se les pueda comparar. Al menos que yo sepa.

Teniendo en cuenta que su padre no quería que tocase jazz, resulta irónico que tanto usted como sus hermanos Thad y Elvin acabaran convirtiéndose en músicos brillantes. ¿Cambió su padre de opinión cuando pudo escuchar vuestros logros?

Creo que mi padre lo acabó tolerando. Vivió para verme ganarme el sustento con el jazz, pero no llegó a ver cómo Elvin y Thad hacían lo mismo, ya que ellos eran más jóvenes.

¿Qué le hizo elegir el piano como instrumento?

Curiosamente, no fue una elección mía. Mi madre y mis hermanas tocaban, así que todos recibíamos clases del mismo profesor. No se me ofreció ningún otro instrumento. Era piano.... o piano. (risas)

Una de las últimas acciones de George W. Bush como presidente fue otorgarle la Medalla Nacional de las Artes. ¿De que hablaron cuando se encontraron?

Fue tan sólo una charla casual, nada profundo. Creo que me dijo: «sigue así». Es curioso, pero me dio la sensación de que conocía y apreciaba lo que yo hago.

Habiendo sufrido los tiempos de la segregación, ¿cómo se siente al ser testigo de la llegada del primer Presidente negro en los Estados Unidos?

Es un logro histórico. Significa que hay una mayoría de personas que se preocupan por lo que haces y no por el color de tu piel. Hice dos conciertos benéficos para Obama, y creo que va a ser un gran Presidente.

¿En qué medida cambió su vida como músico profesional cuando la segregación comenzó a remitir?

Como yo no trabajaba en el sur, mi vida tampoco tuvo que cambiar tanto. En Nueva York, nadie tenía que acceder al escenario desde la cocina, al menos no en los sitios donde yo toqué.

Preparen las roscas (o cotufas, o palomitas, o como prefieran llamar a tan entretenido alimento), porque la batalla entre divas está servida.

De un lado, Lady Gaga, la diva del pop cuyas polémicas constantes -debidamente acompañadas de pegadizos trallazos de pop comercial- van camino de convertirla en el icono musical por excelencia de esta década.

Lady Gaga.jpg

En el otro, Joanna Newsom, la arpista y creadora más respetada por la crítica y por los melómanos de alta cuna. Una especie de Joni Mitchell para los nuevos tiempos.

Joanna Newsom.jpg

Resulta que, en una encendida entrevista concedida a The Guardian, la Newsom se ha despachado a gusto con la Gaga:

Me asombra la poca inquietud y la pereza de aquellos que piensan que la forma en que Lady Gaga modela su imagen va unida a un altonivel de inteligencia en sus composiciones. Tiene una manera interesante de presentarse a sí misma, pero al escuchar su música sólo vas a escuchar fuegos de artificio. Los sabiondos del periodismo musical le dan todo el crédito, como si ella fuese Madonna (risas). Aunque he de decir que mi perspectiva es que Madonna tampoco es tan gran cosa. Yo pienso: Muy bien: es la nueva Madonna, pero Madonna es una tonta del culo!

Luego, para intentarlo arregler, Newsom riega el fuego con un poquito más de gasolina:


Puede que me esté contradiciendo. No es que tenga un problema con Lady gaga, pero no hay casi nada en su música que la pueda distinguir del resto de pop prefabricado. Ella simplemente leva trajes un poco más raros que los que lleva Britney Spears. Pero tampoco es que sean tan raros, la mayor parte de ellos son simplemente escasos de tela. Está comercializando su cuerpo y su sexualidad; lo hace mientras lleva, por ejemplo, un "feroz" sombrero con forma de teléfono. Su sexualidad no posee obscenidad sincera, al estilo de gente como Peaches, o incluso Grace Jones. Es como si fuera Arty Spice (una variante artística de las Spice Girls, igual que está la pija, y la deportista, estaría la artística. Nota del bloguero). Y mientras, ella se toma a sí misma tan en serio, como si fuera Brecht, o algo así. Simplemente consigue que eche de menos a Cindy Lauper

Lo dicho, que incluso una artista tan refinada como Joanna Newsom puede postularse a colaboradora de Sálvame si se la confronta con el fenómeno Lady Gaga. Lo cierto es que su indignación esconde el hecho de que ella también ha convertido la sensualidad en una de sus armas de expresión, aunque lo haya hecho de un modo mucho más rafaelita que la amiga Gaga.

He de decir que desde una perspectiva puramente artística, he de situarme al lado de la arpista, si bien me parece que el adormilado panorama actual necesita como agua de mayo personajes como Lady gaga, que demuestren que todavía se pueden crear tsunamis musicales que tengan al gran público atento y constantemente entretenido. Nos guste o no, ese circo es el que sujeta financieramente a todos los más grandes y más íntegros artistas que trabajan un par de escalones comerciales por debajo.

Hace dos o tres años, cuando vivíamos en la burbuja del crédito fácil y el despiporre consumista, el actor Carlos Hipólito cosechaba éxitos por los escenarios con El método Grönholm, una comedia en la que un grupo de personas se enfrentaban a un proceso de selección para conseguir un jugoso puesto de trabajo. Para ese fin, cualquier medio valía, aunque fuera apelando a las bajezas que dicen que cada uno de nosotros lleva dentro. El texto fue definido como un perfecto reflejo de la deshumanización del capitalismo.

Ahora, con las cosas como están (esto ya casi suena a eufemismo), podremos ver a Hipólito en el Teatro Cuyás como parte de la nueva versión de Glengarry Glen Ross, del inmenso David Mamet (en la foto). Es, también, una obra coral, en la que el capitalismo vuelve a dar muestras de sus mecanismos despiadados. Sólo que ahora, signo de los tiempos, los personajes no compiten para que les contraten, sino para conservar su puesto de trabajo. El que no cumpla con las expectativas de ventas, a la p*** calle (la expresión no es gratuita, ya en su día el texto de Mamet escandalizó a algunos por su impactante número de "fucks" por minuto).

David Mamet.jpg

Parece mentira, pero Mamet escribió Glengarry Glen Ross en los años 80, y en este 2010 no hay nada más tristemente vigente que ver a todos estos promotores inmobiliarios desesperados por vender unas parcelas que no interesan a nadie.

Por cierto, que este fin de semana la oferta teatral en LPGC tiene doble lucimiento, con la mediática visita de Maribel Verdú y Aitana Sánchez-Gijón al CICCA y al Auditorio de Teror con su Un Dios salvaje.

Puede haber tiempo para todo, pero si hay que elegir (y esto es apelar al gusto personal), donde aparezca un Mamet, prefiero dejar todo lo demás en segundo plano.

De despedida, aquí va un momento memorable de la excelente versión cinematográfica de Glengarry Glen Ross, protagonizada por Al Pacino, Jack Lemmon, Ed Harris, Alec Baldwin y Kevin Spacey, entre otros. ¿Probablemente el reparto más impactante de la historia?


Este fin de semana tengo una cita con uno de mis grandes iconos musicales. La batería de Manu Katché ha iluminado algunos de los mejores momentos del pop de finales de los 80 y gran parte de los 90. Cada vez que un artista respetable podía permitírselo, contrataba al bueno de Manu para darle un extra de vigor rítmico y de musicalidad a las bases rítmicas.

Manu Katche tocando jazz.jpg


Sus momentos de gloria son muchos, aunque tirando de la memoria, me vienen sobre todo sus aportaciones al Nothing like the sun (1987) de Sting (su batería en Englishman in New York es de las que crean escuela, una evolución de las aportaciones que el también enorme Stewart Copeland ya había realizado a las canciones de Sting en la época de The Police); su trabajo en el Wakafrica (1993), de Manu Dibango (donde rindió cuentas con su ascendencia africana); y prácticamente todo lo que hizo junto a Peter Gabriel.

Precisamente, la compenetración de Katché con el ex-líder de Genesis llegó hasta extremos de auténtica divinidad musical, tal y como quedó reflejado en el disco y DVD Secret World Live Tour. Confesión personal, en momentos en los que uno necesita que la música lo rescate de cualquier incertidumbre o agobio, no hay nada que levante más el espíritu que un rápido visionado de cualquier fragmento de esa gira.

Para el recuerdo queda la manera en la que Gabriel presentaba a nuestro baterista en medio de la canción Shaking the tree:

Shaking two trees: Mister Manu Katché!

Recomiendo especialmente esta inmejorable versión de In your eyes, con la participación de Papa Wemba, y con un Katché en plena efervescencia rítmica. Para echarse a llorar de emoción, oiga.

Mi cita (que también puede ser la tuya) con Katché es este sábado en el Auditorio Alfredo Kraus. Será la ocasión de comprobar de primera mano cómo se le da el jazz, ya que desde hace cuatro años se ha lanzado a este terreno en una carrera en solitario con tres discos publicados dentro del prestigioso sello ECM.

Será la primera vez que nos visite este hombre, aunque todavía tengamos que lamentar la vez que pudo ser y no fue, ya que estaba previsto que aterrizase en Gran Canaria en 1993, dentro de la mencionada gira de Peter Gabriel. Como muchos sabrán, esa actuación estaba programada dentro de lo que iba a ser el primer WOMAD en las Islas. Y justamente fue el propio baterista el que lo frustró, ya que tenía pactadas unas fechas de gira con Gabriel y se negó en rotundo a extenderla en la fecha prevista para Gran Canaria. Estaba en su derecho, ¡pero menudo caramelo nos quitó de la boca!

Como adelanto a lo que escucharemos en el auditorio, aquí va uno de los temas de su etapa reciente:

Después de un inicio de año en el que se ha dejado notar la crisis en lo que a visitas ilustres se refiere, el panorama de conciertos en la capital grancanaria se va a animar bastante en los próximos meses.

Acaban de hacerse públicos los carteles artísticos de Arrecife de las Músicas (Auditorio Alfredo Kraus) y el Canarias Heineken Jazz & Más. Y ambos presentan opciones más que jugosas.

La histórica cita con el Jazz (a celebrarse del 8 al 18 de julio) presenta la que, a priori, es una de sus ediciones más atractivas en mucho tiempo, cosa que dice mucho de la habilidad de sus responsables por sortear los numerosos obstáculos presupuestarios que, sin duda, les habrán surgido por el camino.

Canarias Jazz & Más.jpg


Para empezar, qué les voy a decir de la aparición del quinteto de Christian Scott, cuyo fantástico último disco fue, precisamente, objeto de una entusiasta entrada en este blog. El trompetista ya se dejó ver hace un par de años por el festival, pero en aquel caso venía con la vitola de promesa; nada que ver con el estatus de gurú prematuro del jazz contemporáneo que merece ostentar en estos momentos.

También será un placer presentar nuestros respetos a Dee Dee Bridgewater, que viene con su homenaje a Billie Holiday. Será, sin duda, un concierto muy especial, aunque me queda la pena de que no nos surgiera la oportunidad de ver a la diva hace un par de años, cuando andaba explorando sus raíces africanas (reflejadas en el fantástico disco Red Earth).

Dee Dee Bridgewater_Billie Holiday.jpeg


Ya que hablamos de África, el festival rendirá cuentas con la música del continente con la presencia de su gran diva, Angelique Kidjo. Todavía resuenan los ecos de su último concierto en la isla. Fue en la Sala San Borondón del Auditorio Alfredo Kraus. En aquel entonces, tan sólo unos pocos se acercaron a disfrutar de su infeccioso carisma escénico. Seguro que ahora la cosa cambia y el público de la Isla la acogerá como merece.

Entre eso, la presencia del histórico Marcus Miller, el pianista cubano Gonzalo Rubalcaba (pura sensibilidad a medio camino entre la herencia latina y la tradición norteamericana), o el guitarrista Frank Gambale (un pelín corre-trastes para mi gusto, pero con su nutrido grupo de seguidores entre los aficionados a las seis cuerdas), tenemos razones de peso para ir salivando de aquí a julio.

Antes nos llegará el Arrecife de las Músicas, que en esta ocasión cuenta con el gancho indiscutible de la irlandesa Sinéad O´Connor (4 de junio, Sala San Borondón), un personaje controvertido donde los haya, y una poderosa voz que merece ser degustada en directo.

Sinead.jpg

Histórica también será la presencia de John Mayall (28 de mayo, Sala sinfónica), el hombre que, desde sus Bluesbreakers, sirvió de mentor para los mejores guitarristas de blues que dio Inglaterra en los 60 (Eric Clapton, Mick Taylor, Peter Green,.... la lista es interminable).

John Mayall_The turning point.jpg

La canadiense de origen haitiano Melissa Laveaux (29 de mayo, Sala de cámara) se presenta como una de las posibles sorpresas agradables. Su agradable indie-folk, repleto de pinceladas estilísticas propias de su carácter mestizo, se ha paseado con éxito por algunos de los festivales más prestigiosos de Europa.

Jabier Muguruza (3 de junio, Sala de cámara) pondrá el toque poético al festival. Su música corre por cauces más placenteros y mucho menos agitadores que la de su hermano Fermín.

Pero si hay un artista que desde este blog me atrevo a proclamar como el gran acontecimiento tapado de Arrecife de las Músicas, ese será Joe Henry. De este genial músico y productor quiero escribir algo más elaborado en el futuro. Valga simplemente como adelanto un youtubeo a una de sus canciones, interpretada en directo en el programa de Jay Leno.

Lo dicho, tenemos mucho que ver y escuchar en mayo, junio y julio.