
Hoy, 5 de noviembre, se publica en la edición de papel esta entrevista que le hice a Ariel Rot, que nos visita para presentar su último disco. Copio y pego para los interesados.
A sus 50 años (Buenos Aires, 19 de abril de 1960), maneja su carrera con inteligencia y madurez. Su nuevo disco, Solo Rot (Warner Music, 2010) es un reflejo de este momento vital. Referencia imprescindible del rock español, el ex componente de Tequila y Los Rodríguez mantiene viva la comunicación con su público a través de su web, en la que cuenta con un blog en el que departe y comparte fotos y vídeos con su público. La interacción con el mundo exterior también la cultiva cada miércoles, junto a Jaime Urrutia (Gabinete Caligari) en el programa La Ventana que dirige y presenta Gemma Nierga en la Cadena Ser.
-Hace poco inició una serie de conciertos en solitario, pero tal y como anuncia en su web, a Canarias llegará con banda...
-Haremos los dos conciertos en formato de trío acústico, con dos guitarras, dos voces y bajo. Lo tenemos muy currado, lo hemos hecho un montón de veces. Es un show que impone más cercanía e intimidad, es otro tipo de lenguaje, pero sigue siendo un concierto de rock.
-¿Se podría decir entonces que es un término medio entre los conciertos con banda y los que hace en solitario?
-Más bien es una tercera opción, un Plan C. En los conciertos en solitario ni siquiera tengo una guitarra que me apoye. Estos se parecen más al eléctrico, pero sin batería, aunque respetando esas estructuras.
-¿Cuántos conciertos ha dado en solitario? ¿Qué tal la experiencia?
-De momento han sido sólo dos, aunque hay otros cuatro por delante.No es un concierto acústico, hay guitarra eléctrica con volumen y distorsión. Digamos que tiene tres partes: una eléctrica, otra con guitarra acústica y otra en el piano. Es muy interesante, para el público es una nueva manera de escuchar las canciones y para mí de interpretarlas. Al tener un grado de dificultad un poquito más elevado del habitual me ha puesto mucho las pilas como instrumentista, tanto con el piano como con la guitarra para poder darle la vuelta a las canciones y verme arropado, darles un tratamiento musical interesante.
-En su último disco también se suelta un poco el pelo como multinstrumentista, toca muchas cosas en muchos temas...
-Sí, muchas veces he tocado teclados y el bajo, incluso en discos de otra gente como Andy Chango o Sergio Makaroff, me gusta mucho, pero es muy distinto meter una pista de teclado a hacerlo en vivo.
-En su repertorio, ¿mezcla temas de su nuevo álbum con los clásicos de siempre?
-Sí, en realidad el disco salió hace bastante y ya entramos en un periodo en el que convive todo, hay seis o siete temas nuevos y luego los clásicos.
-En el disco vuelve a tener a su lado a Pete Thomas, batería de Elvis Costello (en los Attractions y ahora en los Imposters), ¿se ha convertido para usted en una especie de Rick Rubin?
-No sé..., diría que he encontrado a mi Charlie Watts. Pero en realidad he encontrado a mi Pete Thomas, porque tiene peso por sí mismo, sería un lujo poder grabar mis discos el resto de mi vida con él. Pero no es tan fácil, está muy solicitado y tiene tarifas internacionales (risas).
-Desde su anterior disco de estudio, Ahora piden tu cabeza, han pasado cinco años; sin embargo, en medio ha habido una gira con Andrés Calamaro, otra con Tequila, un disco tributo a sus 30 años de carrera... No ha parado usted la pata...
-Han sido años intensos, de hecho hace muchísimo que no paro..., en realidad desde que nació mi primer hijo, ahí bajé un poco el ritmo. Siempre la salida de un disco es intensa, a nivel de trabajo, de presión, de responsabilidad, de concentración... Ahora sólo estoy haciendo conciertos y estudiando música para subir unos peldaños.
-¿Qué ha recogido para su disco de todas esas experiencias en estos cinco años?
-Las influencias siempre están, pero de cuarenta años de escuchar música y tocarla. Los años más importantes en la formación de un músico son los primeros, la adolescencia y la juventud, cuando realmente estás hambriento y puedes dedicarle energía. Luego vas aprendiendo, pero más lentamente. Creo que cuando tenía 18 años ya tocaba el 70 por ciento de lo que toco ahora.
-Las letras del disco le delatan. Escribe una persona madura, que a veces utiliza el sentido del humor, pero que también aporta consejos, responsabilidad e incluso dolor y pasajes de tormenta.
-Sí, estoy de acuerdo. El sentido del humor está bastante presente, hasta en momentos atormentados. No tiene letras oscuras ni torturadas, afronta problemas cotidianos y habituales de cualquier persona en mis condiciones. El humor es una nueva manera de acercarme a estos temas que a veces nos inquietan.
-Hay dos temas en concreto muy graciosos y ocurrentes, Manos expertas y Pólvora mojada. En este último relata el encuentro de un cincuentón con una veinteañera y las consecuencias posteriores...
-Sí, es un tema bastante canalla, no sé como me atreví a mostrarlo en casa (risas). Pero bueno, nada que ver con la realidad, es una historia ficticia, tengo mucha imaginación, en realidad le pasó a un amigo (risas).
-En el tema que abre el disco, Una vida equivocada, llama la atención su posición de observador privilegiado, ¿está feliz con la elección que tomó en su vida?
-No sé si ha sido la correcta, pero sí la que elegí y deseé de chico. Pero poder decir que la que ha sido mi pasión casi de una manera enfermiza, con 10 o 12 años ya estaba sumergido en este mundo y ya iba a conciertos, que esa manera de vivir se haya perpetuado, poder decir que sólo he trabajado de la música y que he vivido de la música, y sólo voy a vivir de la música, es una manera de sentir que lo he conseguido.
-Hay una estrofa en la que dice «ya ves tengo la muñeca rota, de tanto cargar con la parte que me toca», evidencia que vivimos en un país que respeta muy poco a sus referentes, algo que no pasaría en lugares con mayor tradición rockera.
-Probablemente, es una buena reflexión. Pero estamos donde estamos para bien y para mal.
-Ahora está nominado por la revista Rolling Stone como mejor artista de rock de 2010, ¿nota que ahora se le reconoce más su trabajo?
-Esto en particular puede ser un síntoma. Lo que sí es cierto es que es muy difícil sobrevivir a bandas de éxito, y sobrevivir a dos (Tequila y Los Rodríguez) y además ser guitarrista es todavía más difícil. En estos últimos años es cuando me he empezado a proyectar como un artista completo y autosuficiente. Mi carrera como solista, con los años que tengo, es corta, sólo llevo 10 años. Y creo que la marca Ariel Rot se ha consolidado y está más fuerte que nunca.
-Con el disco de versiones también logró que se identificaran algunos de los grandes himnos del rock español con Ariel Rot...
-La gente conocía a Tequila, Los Rodríguez y como te decía antes, cuesta mucho imponer una nueva marca y que la gente capte de donde vengo y lo que he hecho. Es una cuestión de tiempo, estoy convencido.
