El jueves 11 de febrero, Fajardo presentará en el Pub Alambique (Avenida 1º de mayo, 57) los temas de su primer disco en solitario. Folk rock alternativo con una sólida base rítmica y letras encriptadas que abordan el miedo, la frustración, el desengaño con una poesía rocosa, gris, como su Fuerteventura natal.
José Antonio Fajardo no llegó ayer a este negocio de la música. Sus inicios se remontan a la infancia, al folclore. Lo que sí es nuevo es lo que ahora defiende sobre los escenarios, un sonido muy personal, un repertorio que nace de sus primeros escarceos con el rock, «yo crecí escuchando grunge, Pearl Jam y Nirvana, fundamentalmente». De ahí que aborde la música con esas bases de bajo y batería tan marcadas. Ese acercamiento al rock le llevó a retroceder en el tiempo, interesarse por los grandes grupos de los 70 -Led Zeppelin, Genesis, Neil Young...-. «Luego me enriqueció mucho mi estancia en Madrid, allí hice un curso de sonido y me abrió también otras puertas». Ahora escucha también a las bandas americanas que indagan en caminos similares, gente como Fleet Foxes, Bon Iver, Monsters of Folk, incluso aquellos que se arriman más al blues, al low-fi, como Black Keys...
Uno de los rasgos que caracterizan su sonido es la voz, forzada hasta el límite, desgarrada. Y los acordes de guitarra, en algunos casos mucho más complejos de los habituales en el rock, «hay muchos más allá de losmayores o menores, esa influencia me la dejó el tiempo que estuve estudiando guitarra clásica y solfeo». Su primer disco es autoproducido, ha publicado cerca de 200 copias -se puede adquirir en sus conciertos y en su myspace-. «Se grabó en directo en el estudio Brazil, en Madrid, con el ingeniero de sonido Javier Ortiz». Otro rasgo distintivo de su música es que compone en castellano, «hay un resurgir también, hay incluso muchas bandas que antes cantaban en inglés y ahora lo hacen en castellano. Yo lo prefiero, aunque crecí escuchando grupos anglosajones, me siento más cómodo». En su manera de componer se percibe la influencia de sus años haciendo folclore en Fuerteventura, «me lo dicen mucho, quizás tenga que ver con la métrica que utlizo». Ahí va un ejemplo de su particular métrica en sus letras: «Te me escapaste / como la vida al preso / te me escapaste / como el agua entre los dedos / y me olvidaste / afila cuchillos / no me enviaste / el ramo que el fuego hundió / te refugiste en los brazos de tu honor / echa el palangre».

Gracias a la agencia de contratación Anteojos Booking, Fajardo ha hecho una gira en enero que le llevó a Badajoz, Manresa, Barcelona, Girona, Oviedo, Salamanca, Vitoria, Madrid, León..., «fue una gran experiencia, verte delante cada noche de un público distinto». Fajardo no está solo, aunque en muchos de sus conciertos actúe únicamente acompañado de su guitarra. En el disco contó con la participación de César Martínez (batería) y Jordi Tost (bajo), que forman además la banda permanente en directo. Cuando actúa en Canarias lo hace «con José, el batería de Daylight in Red». En el disco también colaboraron María Navidad (rhodes y xilófono) y Carlos Ribóo (guitarra con slide). Además de todas las influencias musicales que narra, Fajardo también escribe inspirado por «las frustaciones, desengaños y demás circunstancias externas que uno interioriza».
Por empeño exclusivo del ingerio de sonido que le grabó el disco, Javier Ortiz, en breve se publicará también una edición especial del disco en vinilo, que sufragará el propio Javier Ortiz.
Lo que interpreta en este vídeo es uno de los temas de su disco de debut, Todas las sílabas
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