En esta entrada, me permito la licencia de reproducir la crónica que escribí para el Canarias7 de papel sobre la actuación de Wilco en el Auditorio de Tenerife. El concierto lo merece. Y lo ilustro con la portada de su web, en la que han colgado una foto del tranvía de Santa Cruz publicitando su actuación. Todo un detalle.
"Sin quizás. Wilco, la banda de Jeff Tweedy, demostró el pasado sábado en Tenerife que es, con diferencia, la mejor banda de rock del momento, tanto por su portentoso directo como por su repertorio. Dos horas de concierto, en los que el sexteto de Chicago se entregó por completo, atestiguan tamaña afirmación.
No se llenó el Auditorio de Tenerife para verificar lo estratosférico de esta banda. Unas 1.300 personas disfrutaron sin embargo, con plenitud, del mejor concierto que ha pasado por las Islas en años, en esto creo que hubo consenso entre los asistentes. El listón lo han colocado en el espacio exterior, en la estratosfera. Después de haber asistido a uno de sus conciertos, es más fácil entender las imágenes del documental Ashes of American Flags, que muestran los camerinos del grupo después de la batalla convertidos en una especie de hospitalito.
No es para menos, el desgaste físico al que se somete Wilco es brutal. La implicación de cada uno de sus miembros en lo que están haciendo se contagia de tal forma entre las butacas, que uno sale también del concierto completamente extenuado, baldado. Wilco consigue que el espectador no pierda detalle de lo que está pasando, la atmósfera que crean es capaz de generar tal atención que uno tiene puestos los cinco sentidos en el escenario, lucha por no perder detalle de todo lo que está sonando y también de lo que está sucediendo, porque transmiten la impresión de que todo es trascendental en Wilco. Y es cierto.
La propia disposición de la banda sobre el escenario llama la atención, con una primera línea en la que forman Jeff Tweedy (voz y guitarra), Nels Cline (guitarra) y John Stirratt (bajo); y una segunda con tres sets perfectamente estructurados, Patrick Sansone (teclados) a la izquierda, el batería Glenn Kotche en el centro y Mikael Jorgensen a la derecha, como director musical de la banda, controlando desde su posición todos los movimientos de sus compañeros y tomando con frecuencia la guitarra para formar en primera línea con el boss Tweedy. Desde la platea, esa imagen recordaba a los grandes grupos de los 70, la alquimia de unos Pink Floyd o la magia de Led Zeppelin.
Wilco llegaba a la cita presentando nuevo disco, Wilco (The Album), y abrieron su actuación interpretando el tema que abre este último trabajo discográfico, Wilco (the song). Durante los primeros temas ajustaron sonido y prepararon el terreno para los grandes acontecimientos que se avecinaban. Fueron despachando canciones como Hummingbird, Deeper down y Handshake druggs, en el que asistimos a la primera levitación en forma de solo de guitarra de Cline, cuya espigada figura se sostenía milagrosamente entre convulsiones y rasgueos imposibles, casi de puntillas sobre sus botas.
El repertorio de Wilco gira en torno a sus cuatro últimos discos, el magistral Yankee Hotel Foxtrot (2002), del que interpretaron I'm trying to break your heart, Kamera, Jesus etc, Ashes of American flags, Heavymetal drummer (fantástica), o Poor places; de A Ghost is Born (2005) cayeron At least that's what you said o The late greats, además de algunas ya mencionadas anteriormente; y de Sky Blue Sky (2007), You are my face, Side with the seeds, Hate it here (sublime) y la más esperada de la noche, Impossible Germany, cuyo solo de guitarras puso en pie al auditorio incluso antes de que comenzara Cline su azote a cuerdas y acordes. Del nuevo disco, además de la que rompió el fuego, sonaron One Wing, I'll fight y una portentosa Bull Black Nova, con la que se despidieron por primera vez, antes de los dos bises que concedieron con gusto. Lo más antiguo que sonó fue el Misunderstood del Being There (1996), ya con el público completamente extasiado y fuera de sus butacas".
En el capítulo de anécdotas, queda la que relató durante el concierto el propio Jeff Tweedy. De camino al Auditorio de Tenerife para las pruebas de sonido (fueron caminando ya que el hotel está muy cerca) fliparon cuando de repente se vieron publicitados en el tranvía santacrucero. Y tanto alucinaron, que ahora la imagen que luce en su portal de internet es la del tranvía anunciando a Wilco en Tenerife. ¿No querían promoción?.

Felicidades al Auditorio de Tenerife por progamar bandas como Wilco,otros Auditorios de las Islas deberian tomar ejemplo.
Tremeda la imagen en su web con la promo del concierto el el tranvia que recorre la ciudad,como dice Mario "No querian promocion¿?"
Saludos