Bueno, pues ya estoy aquí otra vez. Siento mucho el retraso, me hubiera encantado poder haber escrito algo el mismo día de la final, pero como podréis haber imaginado, desde que acabó el equipo ha sido un no parar. Celebraciones, homenajes, prensa, y muy pocas horas de sueño, muy pocas.
Ha sido increíble, las horas de entreno antes de la competición tuvieron una mezcla de nerviosismo, emoción, nostalgia... Durante el calentamiento se me saltaron las lagrimas pensando en todo lo que habíamos pasado para que llegara este momento, y casi sin darnos cuenta ya estaba aquí. Tantas emociones, tanto sacrificio, y tantos momentos en los que el desistir en el esfuerzo por la dureza de os momentos, era algo que no descartaba.
Estábamos cansadas pero con muchas ganas y mucha ilusión de salir y hacer que todos disfrutaran de nuestra rutina.
En la cámara de salida, la tensión y el nerviosismo aumentaban por momentos. Sabíamos que había que hacerlo bien, sabíamos que cualquier mínimo fallo podía desplazarnos del podium y teníamos que estar a la altura. De repente, algunas de nosotras pudimos observar lo que le ocurrió a la japonesa, uff... era algo que ya habíamos vivido durante algún entrenamiento de nosotras mismas, y bueno, había que dejar la mente en blanco y concentrarse por lo que estábamos sin preocuparnos del resto.
Así lo hicimos, respiramos hondo y salimos a comernos el mundo. Sufrimos un poco en las subidas. En el puente casi me da un infarto de ver como estuvo al borde de la caída. La verdad es que lo conseguimos salvar todo, en eso somos muy profesionales y eso nos hace un equipo fuerte y consistente y nadamos lo mejor que pudimos intentado disfrutar todo lo que pudimos.
Y lo conseguimos!!! Dios, por fin... Una medalla Olímpica!!! No me lo creo todavía...
Nos vestimos corriendo con el chándal específico de medalla y esperamos para salir y colocarnos al lado del podium. Increíble...Ya estaba ahí, en breve nos anunciarían como subcampeones olímpicas y una cantidad de recuerdos, situaciones y momentos se me pasaban por la cabeza a la velocidad de un rayo.
Pensaba en la vez que tome la iniciativa para irme a Barcelona y para luchar por este sueño, tenia una corazonada, sabia que algo bueno me esperaba, pero tenia que irme, luchar y aguatar muchos años hasta ese momento. Pensaba en lo duro que fue tomar esa decisión y en las pocas garantías que tenia de conseguir mi sueño, en todo lo que llore tan lejos de mi familia, en todo lo que sufrí, y en las veces que me plantee dejarlo todo y volver. Seis años de mi vida fuera de casa son el precio de esta medalla, y no se, me preguntan si ha valido la pena tanto sacrificio, y yo, después de haberlo conseguido creo que si, sobre todo porque fue el motivo que me impulso intentarlo y porque he tenido la suerte de poder lograrlo, aunque esta claro que todo este tiempo fuera de mi casa no me lo devuelve nadie. Pero como yo pienso, todo en esta vida cuesta lo suyo, todo tiene un precio, tus sueños, tus ilusiones, nada ocurre sin más, y ese es el que yo he tenido que pagar. Ahora cada uno que valore y opine si vale la pena, yo creo que si.
Fue inevitable, se me saltaron las lágrimas y no podía frenarlas. Tantas emociones, tanta satisfacción, alegría, recuerdos y recuerdos muy duros, y siempre en la cabeza esta meta para no rendirme, una meta para sacar las fuerzas y seguir luchando, siempre con mi mirada en esta competición, y Dios mío, ya lo conseguí...=)
Me acuerdo del año de Atlanta ´96, el año en que USA ganó, y las veces que ví ese momento, me parecía increíble, era un momento mágico, y lo disfrutaba con emoción por ese equipo, y ahora, que este era el mío, el mío propio! Me resultaba difícil de asimilar. Después de 12 años yo era la que estaba subida al podium, la que se emocionaba, la que recibía su recompensa después de toda una vida dedicada a este deporte. Los sueños existen, y si crees en ellos ciegamente, y luchas con todas tus fuerzas, hay muchas probabilidades de que los conviertas en realidad.
Así que bueno, a pesar de que aún no lo he asimilado del todo, se que lo he logrado y hoy, soy un poco más feliz...=)
Aquí estamos Cristina, Mayu y yo después de la entrega de medallas.
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Por la tarde, nos dejaron ir a animar a los chicos de Hockey Hierba, y fuimos casi todas para allá. Fue una odisea porque no teníamos entradas y tubimos que colarnos y casi nos matan. Los chinos son muy muy pesados y claro, aunque quedara menos de una mitad y no estuviera lleno no nos dejaban entrar, hasta que una de nosotras que ya estaba dentro nos especificó una entrada donde te dejaban entrar sólo con acreditación y fuimos para allá. Algunas de sincro y un chico que había por allí me dejaron su acreditación y pude colar a mis padres.
Por la noche fuimos a celebrarlo a la Casa de España y cenamos allí. Poco después llegaron los de Hockey hierba que también ganaron la plata y cenaron también alli. También vino gente de vela, taekuondo,...
