El pasado fin de semana se dio un paso más para que el Campeonato del Mundo de Rallies tenga campeón. Y no es otro que Sebastien Loeb, el "Federer" (ahora "Nadal") del asfalto y la tierra. El francés va lanzado hacia el quinto título mundial, y encima consecutivo. Juha Kankkunen y Tommi Makinen terminaron sus respectivas carreras automovilísticas con 4 títulos, pero Sebastien está a un paso de colocarse en cabeza.
En la Costa Daurada no sólo se dio un paso de gigante hacia la consecución del título por parte de Loeb, sino que se confirmó un piloto al que ya no se le puede tildar de promesa. A Dani Sordo ya sólo le queda ganar una prueba para que le tomen realmente en serio aquellos que no lo hacen. El cántabro fue segundo, dando un nuevo doblete a Citröen y demostrando que el día que Sebastien no esté o él se vaya a un equipo tan competitivo como la escuadra gala (hoy en día sólo Ford intenta hacerle sombra) será un piloto a tener en cuenta para el mundial.
Dani Sordo puede ser tildado como "el nuevo Carlos Sainz", pero sinceramente, espero que sólo herede sus cualidades como piloto y no su mala suerte. Si tenemos que vivir un "¡trata de arrancarlo! ¡trata de arrancarlo, Dani, trata de arrancarlo! ¡Trata de arrancarlo por Dios!" me puede dar un infarto.
El viernes comienza el Rally de Francia, antepenúltima prueba del mundial, en la Isla de Córcega. Loeb puede ser campeón o no. Dani puede intentar "mojarle" la oreja a su jefe, pero si se dan las circunstancias adecuadas las órdenes de equipo harán acto de presencia. El domingo se verá el resultado final.
