Se pone de moda la vuelta de las viejas glorias al ruedo deportivo. Hace unos días era Romario el que volvía para jugar en el equipo de toda la vida de su padre, y el año pasado era Lance Armstrong el que regresaba al mundo del ciclismo para volver a ganar el Tour (por lo único que se le recuerda y que Contador se encargó de impedir este año).
Ahora es el turno de Michael Schumacher. Vuelve a la F-1 para intentar ser "campeón del mundo". Y digo yo: ¿Qué ganan volviendo a competir?
Cuando se retiraron eran ídolos, héroes e incluso mitos. Haber tocado el techo varias veces (7 en el caso del americano y del alemán) y tener el reconocimiento de todos parece no bastarles. No entiendo el afán por volver a competir y dejar una mala sensación que reemplace la anterior. A Schumacher se le recuerda como uno de los más grandes de la historia. Pero ahora hay que ver cómo se le da la "nueva" F-1.
A parte de que ya no será tan admirado en Maranello por su marcha a Mercedes GP, si realiza un mundial no muy aceptable (para Schumacher, aunque vuelva de una retirada, se le exigirá estar entre los 5 ó 4 primeros) se le recordará por haber ganado 7 títulos mundiales... y por pifiarla en su regreso. Esto último será lo que recuerden los más jóvenes que no disfrutaron sus magníficas victorias.