Tanta lesión muscular en el Barça ya empieza a cansar. Se entiende que para una lesión muscular no hace falta demasiado, tan solo un mal gesto y listo. Pero a eso hay que añadirle otros factores. La lesión de Cesc es la sexta lesión muscular en lo que va de temporada. Y encima caen los pilares del equipo, los que vienen a sustentar la columna vertebral y mantienen la esencia de juego.
El problema de este tipo de lesiones es que hay que trabajar bien la pretemporada para luego evitar estos sustos. Y si en las pretemporadas interesa más sacar dinero para no perder el ritmo en esto del baile económico pues estamos joringados. Se entiende que el equipo ha de luchar por mantener ingresos, y nada mejor que visitar países que te dan una millonada por un par de amistosos. Tú juegas, vas cogiendo rodaje, y te vienes con los bolsillos llenos y con la afición de esos países encadilada. El dinero, queramos o no, manda hoy en día. Como la decisión de poner 'Qatar Foundation' en la camiseta (sí, ese patrocinio del que muchos abominan y que de haber estado en su bando sería la repanocha, que se lo digan a Florentino). Pero por mucho que vayas cogiendo rodaje de juego, vas perdiendo capacidad de ganar fondo físico.
Por supuesto, los entrenadores y preparadores físicos de los clubes que han decidido apostar por esas giras saben que el plan de entrenamiento físico hay que amoldarlo. Irán ganando forma a medida que pasen los meses, y al llegar a diciembre estarán a tope. Luego tocará sobreponerse a las vacaciones de Navidad, para llegar nuevamente bien a marzo/abril/mayo. Habrá que luchar por evitar nuevas lesiones de este tipo, pero sabiendo de donde parte el problema. Si sabes de dónde viene y qué puedes hacer para evitar caer todo se vuelve más fácil. Cada jugador no puede descuidar su propia preparación física. El club se amolda a las necesidades de mercado, y los propios futbolistas son quienes sufren las consecuencias y quienes, trabajando al 100% para ganar fondo, pueden evitarlas.
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