El comienzo de la Liga, la primera manita del Barça, el gol del jugador más joven de la historia de la Liga, el empate entre Madrid y Valencia, del golazo de Turan... Muchas cosas han sucedido en dos días, pero nada tan escalofriante como el choque entre Casillas y Pepe en la jugada que significó el empate del Valencia en el Bernabéu.
Un choque que dejó a Casillas aturdido y a Pepe conmocionado, tanto que tuvo que retirarse al descanso y pasar la noche en la UCI del Hospital La Paz. Pero, por suerte, ya tiene el alta. Un choque que vuelve a poner en el panorama el hecho de que el fútbol es un deporte de contacto tanto como el rugby, y por ello no estaría de más el uso de cascos protectores. No digo para todos los jugadores, ya que el fútbol es un deporte en el que los derechos de imagen tienen mucho peso y ponerse un casco significa estropearla y renunciar a un montante económico. Pero sí para los porteros.
La gran mayoría de choques se producen entre porteros y defensas, o porteros y delanteros. Se dan también entre jugadores de campo, pero menos. Un choque como el de ayer, con Casillas con un casco protector, no le hubiese provocado a Pepe (que también es verdad que saltó como un loco) un traumatismo craneoencefálico, sino que probablemente se hubiese quedado en un simple aturdimiento al chocar contra algo acolchado.
Es una utopía, porque como digo en el fútbol la imagen prima mucho. Pero sería algo a tener en cuenta para evitar sustos como éste.
[Foto | LigaBBVA.com]




