Dice Roberto Di Matteo, entrenador interino del Chelsea y segundo técnico con Villas-Boas, que Fernando Torres tiene un problema psicológico. Y que es uno de los mejores delanteros del mundo, que seguro no ha olvidado cómo se marcan los goles. Dicen que para superar un problema lo primero que hay que hacer es admitirlo. Y soltando un titular así de fuerte se consigue, por lo menos, que él mismo se dé cuenta. Y es que es la verdad.
Di Matteo suelta la frase y hace que todo el mundo sea consciente de lo que su jugador sabe desde hace tiempo pero no es capaz de superar. La ansiedad por marcar, el verse superado por los demás compañeros, el no aprovechar las oportunidades que se te dan cuando Drogba se va a la Copa África, que el equipo no vaya todo lo bien que debería... Todo se une y forma una bola de nieve enorme que hace que Torres, grandísimo delantero como dice el italo-suizo, no sea capaz de afinar la puntería a la hora de disparar.
Ahora que Torres ve su problema reflejado en las palabras de su propio técnico (y no en los habituales "no marca porque es un paquete", "ya no sirve", "no le hace un gol al arcoiris"...) sabe que la única forma de superar su problema es con constancia y entrega, dejando a un lado la presión. Sabe que tiene a su entrenador a su lado. Sabe que tiene a uno de sus padres futbolísticos, Rafa Benítez, de su lado. Sabe que Del Bosque no le olvida para la Selección si es capaz de recuperarse. Y lo será. Porque Torres no se ha vuelto un paquete de la noche a la mañana. Su pase al Chelsea, el dejar un equipo como el Liverpool donde era un ídolo, ir con la vitola de uno de los traspasos más caros... Todo eso influyó negativamente en él. Pero a partir de ahora comenzará su resurgimiento. A partir de ahora comenzará a jugar con más tranquilidad y menos presión. De él depende. Como llegue a la Eurocopa y meta el gol que le dé a España el título, tal y como pasó en 2008, más de uno tendrá que ir preparando una guarnición de papas para comerse sus palabras.
[Foto | TheKidTorres.com]


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