La actitud de Mourinho tras la aplastante victoria contra Osasuna el domingo a las 12.00 fue, como poco, reprobable por parte de afición, prensa y directiva. La prensa ya se ha hecho eco (menos a la que no le importa el tema), entre la afición no sé si ha gustado o no que les digan que son sosos, y en la directiva está claro que se opina que no se debe hacer apología de los Ultra Sur, pero no le van a decir nada al todopoderoso Mou por miedo a represalias.
La apología de los Ultras Sur es, aparte de deleznable, una pobre acción del luso, alabando a un grupo racista, xenófobo, homófobo y violento. Mientras en el Camp Nou se tomó la más que acertada decisión de no dejar entrar a los Boixos Nois por parte de la directiva de Laporta, en el resto se deja entrar a estos violentos. Mourinho viene a ensalzar a un grupo que no debería ni siquiera pisar el campo, diciendo que sin ellos el campo estaría en silencio.
Más vale el campo en silencio que con unos impresentables que se amparan en pasamontañas y bates de béisbol para hacer imponer su propia ley. Patinazo de Mourinho, otro más, y por la misma razón de siempre: no se para a pensar lo que dice, simplemente lo suelta. Y nadie del club le va a decir ni mu. ¿Por qué? Pues porque es el amo y señor. Y si el caballero dice que los Ultras Sur son bueno no hay más que decir.
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