Entre el Comité de Competición y el Comité Técnico de Árbitros no ganamos para tonterías. Vivimos en un país donde cualquier cosa puede pasar y todos pueden salir indemnes. Vivimos en un país en el que se sale a la palestra a criticar y decir que vas a denunciar a un jugador por decir que los árbitros actúan con premeditación, pero dos semanas después te escondes debajo de tu poltrona cuando otro (más guapo, más rico y mejor jugador) dice que los árbitros solamente saben robar. Vivimos en un país en el que llamar a alguien "hijo de puta" no es un insulto, sino una descosideración. Mi pueblo tiene que ser independiente de España, porque aquí "hijo de puta" es un insulto en toda regla y una garantía de bofetón.
Tiene razón Freixà cuando pide que se aclaren las reglas de lo que es sancionable y lo que no, que se aclaren las reglas de cómo se entra de oficio y cómo no. Pero esto es la casa de Tócame Roque. Aquí cada uno hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere. Bueno, todos no. Los hay que se sienten incluso agredidos cuando se les pita como a los demás, se les sanciona lo que a los demás también y se les expulsa por volverse locos por un empate (y eso que les obviaron, una vez más esta temporada, dos penalties de libro a Arbeloa, que se pensaba que esto era rugby).
Se ve que pasar de diez a seis puntos de diferencia con tu máximo rival en dos partidos pone nervioso. Y más si ves que ese rival viene cuesta abajo y sin freno. Ni siquiera con una expulsión injusta en Mallorca se les puede parar. Hay que ver si esa injusta segunda tarjeta amarilla a Thiago (la primera es justísima) se le quita tal y como pasó con Sergio Ramos esta semana. En ningún momento toca el balón con la mano, sino con el hombro. Pero a lo mejor debió de haberla tocado con la mano. Visto lo visto esta temporada jugar al balonmano está permitido, pero depende del color de la camiseta. La gris creo que no está exenta.
La casa de Tócame Roque necesita una revolución, alguien con carácter, que pite para todos igual y que no se achante ante los insultos ni las descosideraciones. Piqué merecía una sanción por sus palabras y lo dejaron absuelto. Cristiano también y de rositas. Pepe... bueno... a Pepe hay que buscarle asilo en un manicomio hasta que supere sus ataques de ira. Pero "hijo de puta" es un insulto aquí y en la China Popular, no una desconsideración. Algunos lo acusan de barcelonista, pero son los mismos que defienden lo que se diga en el AS o en el Marca sin confirmarlo. Iturralde, ya retirado (aunque por lo que se ve no porque él quiera, sino porque ve cosas raras en el CTA..., es de los pocos con un par... de silbatos... para poner un poco de orden en el CTA. A la mínima que alguien insulte le caerá un buen puro, como sucede en toda Europa menos en España, donde cada uno hace lo que quiere. Y ya que estamos, solicito alguien para suplir a Alfredo Flórez. Está demasiado mayor y ese sillón huele a Cretácico.
[Foto | PalcoDeportivo.com]



Dicen que cada uno recoge lo que siembra. Y de eso no cabe duda. Aquellos que siembran simpatía, amistad y buenas palabras suelen recoger lo mismo. Pero los que siembran tormentas recogen tempestades. Eso es lo que le sucede a Mourinho. No sabe mantener la boca cerrada. La lengua le quema si no ve la luz del día. Y cada vez que habla sube el pan.