El Barça tiró la Liga a la basura. La regaló. Decidió no disputarla y entregársela en bandeja al Real Madrid. Más que 'decidirlo' la verdad es que no pudo y no supo. Duele, más que la derrota, la manera en que fue derrotado. Desde el momento en que se conocieron las alineaciones algo me decía que esto no pintaba bien para el equipo culé. Pep revolucionó el once en el partido (hasta ahora) más importante de la temporada. Cada equipo, tenga o no una buena plantilla, tiene siempre un once tipo. Puedes hacer rotaciones cada jornada para descargar de partidos las piernas de los futbolistas, pero siempre tienes en mente el once ideal para los grandes partidos. Ayer Guardiola movió muchas, demasiadas piezas. Piqué siempre rinde en estos partidos, al igual que Cesc. La entrada de Tello como titular demuestra que aún no está para ello. Rinde mejor como revulsivo, haciendo mella en defensas cansadas. El Barça perdió la oportunidad de usar a un Alexis que, pese a estar renqueante, podía fijar a los centrales y descargar de presión a Messi, que estuvo desaparecido.
El Madrid no jugó un gran partido. Jugó su partido. Aprovechó el estado del Barça, incapaz de hilar tres pases seguidos, incapaz de encontrar esos huecos que siempre encuentran, incapaz de mover la pelota como acostumbran. Al igual que hay que reconocerle a Pep la capacidad que tiene cuando el equipo gana, también hay que reconocerle sus errores. No supo leer el partido, no supo dar la tensión necesaria a sus jugadores para afrontar el partido, no supo cómo revertir la incapacidad para mover y no perder el balón. Los cambios llegaron tarde, muy tarde. Se esperaba una revolución en el descanso, pero no llegó hasta mediada la segunda parte.
Pese a todo, este Barça tiene aún mucho crédito. Se lo ha ganado a lo largo de estos cuatro años. A Guardiola y sus jugadores se les puede reprochar poco, muy poco. La derrota duele por la forma, no por el hecho de ser derrotado. Si se pierde la Liga (que se perderá) se felicitará al justo campeón y habrá que ponerse manos a la obra para luchar la próxima. Pero duele la indolencia, y duelen gestos como el de Dani Alves pisando a Cristiano. Merece una sanción interna por parte del club. No se pueden tener esos gestos en una derrota. Porque son el Barça, no unos marrulleros que justifican sus fallos con excusas y con violencia.
El Barça tiene una oportunidad de oro contra el Chelsea para recuperar la moral. Y más aún se tendría si Guardiola decide dar el paso y anunciar su renovación de una vez. Nada haría más feliz a la afición y a su vestuario después de este varapalo que esta noticia.
PD: El Barça necesita gol, necesita un fichaje que amplíe la plantilla y dé competencia a Alexis, Messi (puede ser el mejor, pero sería un error darle la manija de los fichajes goleadores si es cierto el rumor) y a Villa cuando vuelva por sus fueros. No se puede dejar todo a la inspiración de un centro del campo maravilloso y de un Messi que a veces puede que no esté.
[Foto | Canarias7.es]