Lo dicho. Siete puntos continúa siendo la diferencia entre Madrid y Barça en la lucha por el título de Liga. Y queda un partido menos. En Getafe se vio una vez más que, si hacen falta los tres puntos, los del sur de Madrid no van a poner muchas pegas para que los merengues no se lleven el triunfo. Tampoco puede ser una entrega tan escandalosa como la que suele hacer el Espanyol, pero vamos, que tampoco se intenta mucho. Luís García quería ganar, sí, pero cúpula directiva y muchos jugadores no sé yo. Y luego salen algunos a decir que muchos equipos salen derrotados contra el Barça.
Un Barça que sí sufrió, y encima en el Camp Nou, para ganar a la Real Sociedad. Cansancio, cansancio y más cansancio. No hay otra palabra. El Barça no está fino. Un parón ahora (sin estúpidos bolos de selecciones, claro está) vendría de perlas. Pero no puede ser. Hay que luchar con lo que hay. Siguen habiendo lesionados, todos ellos casualmente de la Selección española. Entre una pretemporada sin pretemporada, solamente con kilómetros y más kilómetros en las piernas para ganar dinero, y partidos estúpidos de la Selección española a miles de kilómetros de distancia se está consiguiendo que una plantilla corta sea más corta aún. Ahora es cuando se verá la madurez de los jugadores del filial, encargados de recomponer las filas dañadas por las giras de agosto. Messi necesita empezar un partido desde el banquillo. Y si las cosas van bien que ni juegue. Pero ahora viene el Valencia y Guardiola no se puede permitir ese lujo.
La distancia de siete puntos continúa. Difícilmente bajará en los próximos partidos, aunque habrá que ver cómo queda cuando lleguen los partidos complicados (¿tiene el Madrid un partido complicado?). Ahora toca centrarse en la Copa (Copita) del Rey. El Valencia no irá al Camp Nou a regalar nada. Y si se sale con la empanada de los últimos partidos despídanse del título este año.
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Llegó el
La Liga vuelve a entrar en su semana clave. En una Liga en la que optan al título solamente dos de sus 20 participantes (por desgracia), está claro que los enfrentamientos directos entre esos dos equipos son el 80% del título en juego. Y esta semana se juega el primer 40%. El Real Madrid - Barça llega en un momento dulce para ambos equipos, pero más para los merengues que para los culés.
