Bravo por el TAS. Bravo por la UCI. Bravo por la AMA. Entre todas, poco a poco, consiguen destrozar un poco más el nombre del ciclismo y llenarse sus bolsillos un poquito más. La sanción a Contador es un duro palo no sólo para él, sino para todo el deporte en general. Los únicos contentos son esos tres (TAS, UCI y AMA) y los franceses, cansados ya de que los españoles sean mejores que ellos mismos y les mojen la oreja en cada ronda gala.
La UCI se lleva, con la sanción, más de 2 millones de euros. Buena sanción entonces. Paga unas buenas vacaciones a los jefes apoltronados de esa institución a costa de un gran ciclista. Se le sanciona porque sí, ya que no se considera probado que se dopase realmente. Es como si condenan a alguien sin haber pruebas de que haya cometido el delito. ¿Dónde queda la presunción de inocencia? Pues queda en esos dos millones de euros y en las ganas de los franceses de que los españoles dejen de ganarles.
Óscar Pereiro lo ha dejado bien claro. No ha dejado títere con cabeza. Aplaudo su valentía por decir las cosas como son viniendo de un profesional que ha estado dentro de ese circo montado por la UCI para hacerse cada día más ricos. Una cosa es defender a un español de dopaje solamente por el hecho de ser español y otra muy distinta es defender a una persona condenada porque sí y dañando su persona saltándose la presunción de inocencia. Bravo por la AMA, por la UCI, por el TAS y por los franceses. Ya tienen lo que quieren: el mejor ciclista de los últimos años, desde Armstrong, con un Tour y un Giro menos y con su honor dañado hasta límites insospechados.
PD: Hoy me salgo del tema del fútbol, pero es que cosas como éstas me tocan la moral bien tocada. Como diría Pereiro: Fuerte panda de... (lo digo más suave que si no...)
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