Paso de gigante en puntos y en moral para el Barcelona. La victoria sufrida, muy sufrida, en Zaragoza permite a los de Guardiola, junto con el empate del Madrid ante el Valencia, acercarse a cuatro puntos del líder. Quién lo iba a decir, cuando hace dos meses el Barça perdía ante Osasuna en el Reyno de Navarra y los blancos se alejaban a 10 puntos. Liga sentenciada, pensábamos todos. No ganaremos esta Liga, decía Guardiola. Falta de intensidad, apatía, incapacidad para materializar ocasiones. Todo lo tenía el Barça y hacía presuponer que esta Liga sería blanca.
Pero una reacción de campeón demostró que el Barça no se rinde nunca. Todo ganado desde ese fatídico partido en Pamplona. Presión trasladada al Real Madrid, quien veía y sigue viendo que el Barça viene como un Fórmula 1 y ellos no pueden fallar. Málaga, Villarreal y Valencia les han frenado y les han hecho perder 6 puntos. El Barça ya está a cuatro y no parece que quiera bajar la velocidad.
Ni siquiera las campañas de la Central Lechera y el club a quien representan consiguen empañar la remontada que, hasta ahora, está llevando a cabo del Barça. Hacen el ridículo ante todo el mundo menos ante sus yihadistas, aquellos sin un ápice de crítica a los que le pones un cuadrado negro delante, les dices que es blanco y se lo creen. El último capítulo, en Zaragoza (donde el árbitro no pitó un penalty de Keita, dio el gol de Aranda en fuera de juego, pitó un penalty al Zaragoza discutible, expulsó a Abraham justamente y se comió un penalty y expulsión sobre Thiago) y en Madrid (donde reclaman varios penaltys fruto de unos piscinazos clamorosos), vuelve a dejar en mal lugar a los blancos, centrados más en echar las culpas a los demás en vez de asumir su parte.
Sin tiempo para digerir la reducción de la distancia a cuatro puntos, el Barça se enfrenta al Getafe, experto en crecerse y desquiciar a los blaugranas, y el Madrid visita al Atleti, que ya no es el equipo de años atrás que les regalaba el partido a los blancos, sino que (aunque pierdan con el Levante) se crecen en los grandes partidos gracias al ímpetu que les impone el 'Cholo' y les impide bajar los brazos en aquellos encuentros en los que se juegan el honor. Un final de Liga sin duda increíble .
[Foto | MundoDeportivo.com]

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