No me equivocaba ayer cuando decía que en el partido entre el Barça y el Madrid unos jugarían al fútbol y otros lo intentarían. El Madrid puso ayer el juego y el Barça la intención y la puntería, al menos en la primera parte. Un partido raro, atípico, completamente distinto de los que estamos acostumbrados a ver entre estos dos colosos. Pero con el mismo final.
Y es que el Barça ayer estuvo maniatado ante la presión y la eficacia madridista en el centro del campo. Sí, ese centro del campo que tiene Mourinho nada más que para defender y salir a pelotazo limpio ayer descubrió que sabe jugar al fútbol y bien. No entiendo cómo el Barça no supo predecir que el Madrid iba a salir a intentar dar la vuelta a la eliminatoria. Dormido en muchas ocasiones estuvo el equipo blaugrana. A Xavi ni se le vio anoche. Y, sin embargo, dos golazos para acabar la primera parte que dejaba claro que ayer se habían cambiado los papeles: el Madrid controlaba el balón (aunque la posesión mayoritaria seguía siendo culé) y el Barça ponía la eficacia frente a puerta. Esos dos goles dicen que suelen ser psicológicos, que el que los recibe los acusa en el vestuario, con quince minutos por delante para maldecirse por haber tirado una buena primera parte. Pero no fue así.
Y no fue así porque el Madrid es el Madrid. Y cuando no tienen la suerte habitual tienen la garra y el buen juego de anoche. Dos goles en cuatro minutos en una pájara blaugrana aún más grande que la que ya tenían en la primera parte. Y mis gónadas a la altura de la glotis. El Madrid achuchaba y el Barça se defendía como gato panza arriba. Pero claro, ¿qué sería de un enfrentamiento entre estos dos si desde un bando no se le echara la culpa de la derrota al árbitro? Sería raro.
Y como tal, se le achacó la culpa de la derrota a Teitxera Vitienes, el peor árbitro que puede haber en Primera división y en España. No está a la altura ni de los de Segunda B (y mira que son malos con malicia malvada en esa categoría). Se despidieron de su Copa (Copita) del Rey porque no pitó un penalty de 'Busi' (con la mano pegada al cuerpo) y porque les expulsó (injustamente) a Ramos. Hasta a Casillas, en una de sus habituales 'calenturas mourinhianas', le perdió la boca. Pero no mentan el penalty de Pepe a Alexis (al que lesionó), ni el juego peligroso de Ramos ante Abidal, ni las repetidas patadas de Lass que debío haber acabado expulsado en el minuto cuarenta y cinco... Y si Mourinho no hubiese sido tan cagón en el partido de ida, otro gallo cantaría. Como siempre, la hipocresía está a la orden del día. Esta eliminatoria la ganó el Barça y la perdió el Madrid en la ida, jugando como un equipo amateur recién ascendido.
El Barça, a 180 minutos como dijo Guardiola, es justo semifinalista. Ayer no jugó a lo que sabe, pero la lección del Bernabéu deja claro que sí. A lo mejor hubiese sido justa una prórroga, pero con el 2-2 ya era imposible disputarla. Ahora espera, seguramente, el Valencia, que no pondrá las cosas tan fáciles como el Madrid en la ida. La final estará cara, muy cara.
PD: Donde trabajo hay una plaza libre. Cuando el señor Alfredo Flórez, Juez único del Comité de Competición, quiera puede realizar el papeleo e ingresar a vivir con nosotros. Ya tiene una edad para estar jubilado y descansando y no tomando decisiones importantes con el doble rasero que siempre utiliza. Jubílese ya caballero.
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