Llegó el gran día. El día en que el mundo se paraliza por un partido de fútbol. En el que España se divide en dos (más aún) y parte del extranjero también. El día en que las emociones futbolísticas están tan a flor de piel que incluso un empate se considera una derrota moral ante nuestros propios ojos.
Real Madrid y Barça miden sus fuerzas en el primer Clásico de los últimos tres años en los que se decanta la balanza del favoritismo más hacia los merengues que hacia los culés. Y no sin razón. El Madrid viene de una racha impresionante de partidos sin perder, con un fútbol potente, vistoso, de ataque. El Barça, por su parte, practica el mismo fútbol de siempre el que ya conocemos, con el buen gusto por la pelota, sobarla hasta la saciedad, toque y más toque a lo largo de todo el campo hasta encontrar el mínimo hueco por el que la pelota ha de pasar para llegar a su destinatario y marcar (y enmarcar) un gol para la posteridad. Pero fuera de casa no es lo mismo.
Sería bueno para el fútbol que se encontraran esos dos estilos esta noche, pero mucho me temo que no será así. Por parte del Barça estoy seguro que sí, pues morirán defendiendo el estilo de juego que practican. Se puede ganar o perder, pero el estilo no se traiciona. El Madrid no puede decir lo mismo. Ya vimos como el año pasado Mourinho (ese mismo que no va a la rueda de prensa porque dice que así se evita calentar más el partido, cuando en realidad lo que quiere es que se hable de él y eliminar presión a sus jugadores) jugó los Clásicos de forma distinta unos de otros. Mucho me temo que el Madrid, cuando vea que el Barça no le deja tener la pelota, volverá a las andadas. Mejor dicho, a las patadas. Y es que con Pepe 'El Carnicero', Marcelo, Arbeloa, Sergio Ramos, Lass y compañía las espinilleras de carbono que tanto alababa Mou tras el derbi ante el Atleti son las que va a tener que ponerse el Barça en triple capa. Por lo menos se espera que no se permita la dureza, a veces violencia, que se permitió en muchos partidos de la temporada pasada. Para que luego vengan algunos directivos a decir que ellos no dan patadas.
Esperemos que al final del partido se hable de fútbol. Que gane quien gane lo haga con un juego vistoso y que enamore a los millones de espectadores que lo estarán viendo. Que no se vean las tanganas deleznables por parte de aquellos que dan patadas y encima no quieren que se les sancione. Que no se vean dedos en el ojo ajeno, agresiones en toda regla que se dejan sin castigo. Que se vea buen fútbol.
[Foto | MundoDeportivo.com]

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