Ibra es un jugador con trastorno de personalidad. Si no no me lo explico. Es un jugador que, cuando sabe que no tiene al Barça enfrente, se envalentona y comienza a criticar a todo lo que se mueve, desde Guardiola hasta sus propios ex-compañeros. Pero cuando sabe que se tiene que enfrentar a los blaugranas, dicho envalentonamiento disminuye de tal manera que todo son alabanzas y, como se vio en el partido de ida, lesiones misteriosas para no pisar un campo en el que sabes que te van a pitar los oídos.
Ahora se acerca el partido entre Milan y Barça de Champions en San Siro. Y, como no, Ibra a vuelto a sufrir uno de sus trastornos de personalidad dando coba al Barça. Ahora habrá que ver si, como dijo en uno de sus envalentonamientos, le da la mano a Guardiola en el partido y le firma uno de sus libros, esos tan vendidos a base de autobombo diciendo "yo le planté cara a Guardiola". Pep, como buen caballero, no le negará la mano en tal caso. No creo que Ibra pudiese decir lo mismo de no ser por su 'crecida'.
Pensándolo mejor, no creo que Ibra tenga un trastorno de personalidad. Eso no le pega. Creo que más bien se trata de cobardía. Cuando tengo a mi enemigo lejos le atizo. Cuando lo tengo cerca mejor me retracto y le paso la mano por la espalda, no vaya a ser que si no amanso a la fiera me caigan palos por todos lados. Ya lo demostró cuando se borró contra el Barça. Y lo vuelve a demostrar ahora.
PD: Victoria ayer fuera de casa para el Vecindario. Gran triunfo de los blanquinegros que logran una nueva semana sin perder y van saliendo poco a poco de abajo. Ahora toca el Albacete. Un rival duro, pero nada es imposible.
[Foto | MundoDeportivo.com]

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