El Villarreal en Europa es poco menos que una sombra de lo que fue hace unos años. No ha sido capaz de ganar ni uno de los partidos de la liguilla disputados hasta ahora, ni siquiera de lograr un solo punto. Cuatro partidos, cuatro derrotas. ¿Rivales fuertes? Sí, pero la actitud es lo que cuenta. Puedes perder los cuatro partidos igualmente, pero tu actitud en el campo tiene que mostrar que intentas plantar cara. El partido de ayer fue, como poco, para exigir la dimisión de Garrido.
Y es que el cambio de rumbo que necesita el Villarreal ya es evidente. Se maquilló un poco la situación con la victoria del otro día ante el Rayo Vallecano, pero se ha vuelto a la cruda realidad. El equipo necesita un revulsivo, volver a coger confianza y levantar la moral para disfrutar nuevamente del fútbol y no salir rendidos casi por completo antes de comenzar el partido.
Hay que dar un toque de atención al entrenador, pues es el encargado de lograr sacar lo mejor de cada futbolista. Ayer el City les bailó, y daba la impresión de que no les importaba salir derrotados un partido más. La afición no merece eso. Una afición que lleva con el equipo muchos años, en muchas categorías y que jamás pensaron en ver un partido de Champions con ellos como protagonistas. El equipo les debe una. Y Garrido, el director de orquesta en estos momentos, es el encargado de llevar la batuta.
PD: Muchísimas felicidades al gran Rubén Coméndez. Entrará en la historia de la 2ªB este domingo. Todo un campeón que juega con el desparpajo y el aguante de un juvenil.
[Foto | SportYou.es]

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