No se puede sentir otra cosa sino repulsa al ver caer a Messi en el área. El argentino tiene un arte natural para tirarse al sentir el mínimo contacto. Aprovecha su poca corpulencia para empezar a volar y aterrizar sobre el césped con la esperanza de que el árbitro le conceda un penalty injusto. Por suerte, los árbitros no pican. Por más que se tire no logra que nadie caiga en su trampa.
Al contrario de lo que sucede con Messi, hay otros jugadores más ricos, más guapos y mejores jugadores que él que ni provoca ni se tira en el área con la intención de engañar. Tanto cariño se les tiene que, en caso de que les hagan una falta en el borde del área se les concede penalty. ¿Qué más da? Si va a meter el gol igual, ya sea de falta directa o de penalty.
Por suerte, el injustísimo 'Villarato' va dejando de existir. Ya no le regalan los partidos al Barça. Encima que tienen al jugador más chulo y prepotente de toda la Liga se atreven a reírse de los rivales en cada partido haciendo estúpidos ronditos utilizando al otro equipo como conos. Y mientras tanto, la prensa catalana empieza a quejarse de los arbitrajes. Que aprendan de la madrileña, que jamás dijeron una palabra más alta que otra. Aunque el Barça sigue con su prepotencia. No decir nada de los árbitros en cada partido, mas aún cuando supuestamente los perjudican, es ir por la vida como un 'chuloplaya'.
PD: ¿Hace falta explicarlo o somos lo bastante listos para entenderlo? Ni los árbitros favorecían antes al Barça ni ahora lo perjudican. Pero siempre habrá un sector, instalado en la conspiranoia, que verá las cosas como mejor le convenga a su mente.
[Foto | MundoDeportivo.com]

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