La mala racha del Vecindario se ha cobrado la primera víctima. La misma de siempre. La que cuando las cosas van mal es más fácil de quitarse de encima. El año pasado pasó con Raúl Borrero y ahora le ha tocado el turno al bueno de Tino Déniz. La cuarta derrota en 6 jornadas, y 2 puntos sobre 18 posibles han pesado para tomar una decisión arriesgada.
Arriesgada por el hecho de que la situación no es irreversible y la distancia a los puestos de salvación es de un partido. Arriesgada porque se trata del entrenador que el año pasado sacó lo mejor de una plantilla que estaba hundida ante la mala suerte que les asolaba.
Ahora Tino no está y habrá que ver quien coge las riendas. Mientras llega un nuevo inquilino, Ibón Villacián se encargará de los entrenamientos. Lo único que pido a la nueva directiva es que no cometan el mismo error que se cometió cuando se militaba en Segunda división. En aquella ocasión, y con vistas en objetivos muy distintos que el de disfrutar de la primera temporada en 2ªA en la historia del equipo, se destituyó a Pacuco Rosales para traer a un 'señor' (por llamarlo de alguna manera) que lo único que hizo fue reírse de todos los aficionados y salir con los bolsillos llenos. Castro Santos es considerado, aún hoy en día, persona non grata en Vecindario. Que quien venga sea competente para el puesto, capaz de sacar lo máximo de una plantilla que se deja la piel en el campo y que ve como las cosas no salen.
A Tino solamente podemos darle las gracias en nombre de los aficionados y desearle mucha suerte de cara al futuro. Es una pena que no haya podido mantener su puesto para que sacase lo mejor de esta plantilla, y que aún (por desgracia) no se ha visto. Se va un gran entrenador y una gran persona.
[Foto | Canarias7.es]

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