La Copa del Rey ya está sorteada. O mejor dicho, amañada. Porque ni es una Copa bien sorteada ni es nada. Es un timo, sin más. Un timo para que solamente puedan llegar lejos los grandes. Un timo para evitar que clubes pequeños y humildes puedan colarse en las últimas rondas, donde podrían cargarse a un grande y provocar una debacle que terminara con menos audiencia para los partidos.
Los equipos de Tercera y Segunda B se enfrentan entre ellos en las primeras rondas a partido único. Mejor. Así se van eliminando entre ellos y hay menos 'equipejos' en las siguientes rondas. Porque para la RFEF parece que son eso, simples equipejos que estorban más que ayudan. Los que, por desgracia para la RFEF (pero no les queda otra, no pueden eliminar a todos los equipos de una misma vez), pasen a las siguientes rondas, se enfretarán a los equipos de Primera y Segunda a doble partido. Así cabe menos posibilidad aún de sorpresa.
Los equipos de Tercera, 2ªB y (si me apuras) 2ªA no interesan a la RFEF. Les molestan. Este año los canarios se medirán a Celta (UD Las Palmas), Cerceda (Tenerife), Leganés (Vecindario) y Alcobendas (Lanzarote). Habrá que obrar un milagro para llegar lejos.
Es una pena que no exista una Copa como la inglesa, donde no hace falta clasificarse para competir, sino que todos los equipos pueden disputarla. Sorteo puro. Todos contra todos. Más aliciente para los partidos. Más recaudación económica para los clubes. Y más riesgo de que los grandes no lleguen lejos. El problema es que los grandes de España tienen miedo de que los pequeños les eliminen. Y por eso son menos grandes. Son simples 'Goliats' con miedo a unos 'Davids' que a veces, con ilusión y humildad, pueden con los más fuertes. Ellos y la RFEF degradan una competición como la Copa del Rey. Esto es el timo de la Copita.
[Foto | Marca.com]

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