Por fin hemos disfrutado de unos Barça - Madrid maravillosos, donde el fútbol ha primado. Partidos emocionantes, por lo menos hasta el final de la primera parte de ayer. Un partido sin tregua, con todos atacando, intentando defenderse del rival. En un momento estaban asediando a Casillas y a los 10 segundo era Valdés el que tenía que salvar el gol.
El Madrid tiene un equipazo, con las pilas cargadas a estas alturas de la temporada, capaz de jugar al fútbol de calidad sin miedo a nadie y luchando de tú a tú contra el todopoderoso Barça. Un Barça que no estaba a tope de fuerzas, pues su plan de entrenamiento es para llegar completamente cargado a diciembre. Aún sin fuerzas no renuncia a su estilo. Messi se erigió en el rey. Va a pasar de ser el 'Messias' de 'D10S' a convertirse en otro Dios por sí solo. Si han llegado a fundar la Iglesia Maradoniana no creo que tarden mucho en crear la Messiánica.
Se pudo disfrutar del debut de Cesc con la camiseta del primer equipo del Barça. Y no hubo mejor manera. Participando desde el primer momento en el juego de toque y asociación de los blaugranas, y sirviendo el tercer gol, el que daba la Copa al Barça, a Messi. No lleva ni tres días y ya ha ganado la mitad de títulos que en ocho años con el Arsenal. Se le veía feliz, contento, disfrutando del gol, de la celebración, del título. Se veía en su cara que no podía ser más feliz. Había llegado para ganar. No se lo creía.
Gran partido de todos los jugadores, de casi todos los jugadores. Gran partido de todos aquellos que se dedican al fútbol y no a dar patadas por doquier, o a entrar a matar. Un gran partido manchado al final por una entrada criminal de Marcelo a Cesc, pudiendo hacerle mucho daño en la rodilla de haberlo cogido mal. Un gran partido manchado por la actitud de Özil, pisando a Cesc en el suelo, y por la de Villa, respondiendo al alemán con un golpe en la cara. Un gran partido manchado por entradas fuera de lugar de Pepe, al que hay que enseñarle que ser agresivo no es lo mismo que ser violento. Pero sobre todo manchada por la actitud del responsable último de todo lo que está ocurriendo en el Madrid. Mourinho. Para eso se hizo con todos los galones del club. Su feo gesto con Messi y Alves. Su actitud de niño malcriado, barriobajero y guarro metiendo el dedo en el ojo a Tito Vilanova. Su menosprecio hacia el segundo entrenador del Barça. La oportunidad perdida de rectificar en la rueda de prensa. Se pensaba que era un personaje lo que representaba Mourinho, pero ha quedado claro que no. Él es así, sucio por naturaleza, deleznable, patético. Él solo está hundiendo al Madrid. Ha convertido al equipo en un equipo de guarros, desde él mismo, pasando por los jugadores y llegando al delegado. Y sin saber perder. Marchándose sin esperar a que el Barça recoja el título. Merece ser sancionado de una vez por todas. Y de verdad. Sin medias tintas ni rebajas.
Lo que importa de esta Supercopa es que la podía haber ganado cualquiera. El mejor equipo del mundo o el mejor equipo del verano, el que mejor llegó a esta cita. Si el Barça, jugando al 70%, es capaz de ganar títulos, de qué no será capaz cuando llegue al 100%. El Barça es justo campeón, como podría haberlo sido el Madrid. Pero Messi sólo hay uno, y está en el equipo blaugrana. El Barça es Campió, justo Campió.
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