Un año atrás, la selección española estaba a unas pocas horas de tocar la gloria, de levantar el trofeo que la acreditaba como Campeona del Mundo por primera vez en toda su historia. Ese momento parecía que nunca llegaría, siempre con maleficios en cuartos, con penalties al limbo o árbitros que tenían órdenes de hacer que uno de los equipos anfitriones llegase lo más lejos posible.
El equipo de Del Bosque se sirvió del estilo que a Luís Aragonés le valió una Eurocopa. Se sirvió de un estilo que dos años antes había maravillado a Europa y a parte del mundo. Se sirvió de un estilo que Guardiola implantó en el Barça viendo que el sistema se acoplaba de maravilla a los jugadores que estaban en el equipo.
Hubo que esperar al minuto 116, pero la espera valió la pena. No había otro mejor para marcarlo que Iniesta. Representa los valores de la humildad, del trabajo, de la fuerza, del pundonor y, sobre todo, del trabajo en equipo. Y, como no, el gol fue un trabajo en equipo. Una combinación de toques y ataque que terminó con el recordatorio a Dani Jarque, un amigo de la infancia que por desgracia no pudo llegar a vivir ese momento. Pero igualmente él también posee un Mundial en su palmarés, aunque sea a título póstumo, porque Iniesta quiso que en ese momento, el más importante de la historia del deporte en España, a su mente solamente viniese el nombre de su amigo.
Un año ha pasado, y ahora la mira está puesta en el reto de ser la primera selección en ganar una Eurocopa, un Mundial y otra Eurocopa de forma consecutiva. Complicado. Muy complicado. Pero si hay alguien capaz de conseguirlo pueden ser ellos.
[Foto | Canarias7.es]

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