La UD Vecindario comienza a planificar la temporada que viene. Y para comenzar nada que ilusione más como la contratación de alguien que conoce el club y la tierra a la perfección. Raúl Borrero, ex-jugador y ex-entrenador del Vecindario, será el encargado de hacer desde la dirección deportiva una plantilla austera. Algo que en los últimos años ya se ha venido haciendo, pero este año toca apretarse el cinturón un poco más.
Después de unos años en los que los aficionados hemos vivido los veranos con agonía por estar con el agua al cuello debido a los impagos, este año toca estar un poco más desahogado. No del todo, pero sí que un poco más. Estoy seguro que la contratación de Raúl ilusiona a toda la afición blanquinegra, De él dependerá convencer a la gran mayoría de los jugadores que el año pasado mantuvieron la categoría, primero a sus órdenes y luego a las de Tino Déniz, después de sufrir lo que no estaba escrito.
Con él forjando una plantilla austera pero de garantías y con Tino Déniz dirigiendo el cotarro desde el banquillo el equipo puede lograr un año más los dos objetivos principales, los mismos que se vienen proponiendo desde hace varios años: la permanencia en 2ªB (categoría que debería desaparecer, vuelvo a repetirlo) y la liquidación de la deuda que dejó hace unos años la anterior directiva antes de salir huyendo sin mirar atrás y dejando un cráter en vez de un club de fútbol. Toca volver a tirar de la cantera, esa cantera de 'tomatitos' que siempre da la cara y se deja la piel por el equipo. Toca volver a tirar de 'veteranos', si deciden quedarse, demostrando una vez más que, por muchos problemas que haya, ese vestuario siempre será una familia.
Raúl vuelve a casa, y nosotros que lo agradecemos.
[Foto | Mykel]

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