El descenso de River Plate a la Segunda argentina es un drama para esto del fútbol. Más que cuando la Juventus de Turín descendió (aunque aquella vez por el famoso caso 'Moggigate' de apuestas y amaños). Una Liga argentina sin River es como una española sin Barça o Madrid.
Reconozco simpatizar más por Boca que por River, pero aún así es una lástima el descenso. No entiendo, y mucho menos comparto, las burlas de los aficionados 'xeneizes' con sus eternos rivales. Al igual que no entendería que los culés o madridistas celebraran el descenso del otro equipo. Todo 'héroe' necesita su 'némesis', o eso es lo que siempre se ha dicho.
Los disturbios fuera del campo son la vergüenza de la jornada. Como siempre tienen que salir los que no entienden el fútbol como el deporte que es, sino como la excusa perfecta para dar rienda suelta a sus ansias de violencia o como a quien le deben algo po el mero hecho de ir a un campo a animar. Es una pena. El descenso de River ha de ser llorado por quienes sienten en lo más profundo de sí mismos esos colores y sentido por los demás aficionados. A los 'Millonarios' se les espera el año próximo en la máxima categoría, para que así la Liga argentina vuelva a ser como siempre. Boca Juniors les estará esperando, y con ganas.
[Foto | Canarias7.es]

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