Pasan las horas y, oficialmente, el Madrid aún no ha desmentido la información lanzada desde la Cadena Cope con insinuaciones gravísimas de dopaje en el Barça y en el Valencia. El portavoz de la Junta Directiva del Barça, Toni Freixa, ha dicho que Florentino ha llamado a Rosell para decir que el Madrid no tiene nada que ver en este tema. Eso extraoficialmente. Mientras no salga un comunicado en su web desmarcándose de las acusaciones vertidas desde la Cope el club merengue seguirá callando y, por lo tanto, otorgando.
Alcalá y la Cope ya pidieron perdón ayer. Él dijo que era un pardillo por creerse las cosas y que su fuente del Madrid se escondía. Tal vez debió hacer lo primero que se debe hacer en periodismo antes de dar una noticia: contrastar las fuentes y la veracidad de lo que vas a anunciar. Pero el periodismo deportivo 'cavernario' (que diría Laporta), con tal de hundir al Barça, se salta ese principio (llevándose por delante también a otro 'amigo' del Madrid, el Valencia). Por mucho perdón que haya pedido la Cope no se salvará de una denuncia por daños y perjuicios, como ya le pasó a 'Le Monde'.
Si el Madrid no se pronuncia quedará en muy mal lugar. Se habrá utilizado su nombre para esparcir mierda sobre el fútbol. Aunque teniendo a Florentino Pérez de presidente, capaz de llenarse la boca con el 'señorío excusatorio' madridista, y a Mourinho de entrenador, que no sabe hacer otra cosa que ir excusándose por todas las ligas por las que pasa (poniéndose la venda antes que la herida para no salir dañado de sus errores en los partidos), no es descabellado pensar que esa información sí que podría haber salido del Madrid, pero que a la vista de que el tiro no sólo les ha salido por la culata, sino que hay una posible denuncia de por medio, hayan decidido esconderse en su madriguera y dejar que se pudra el mensajero. Ya lo dice Joan Josep Pallàs en su blog hoy en 'El Mundo Deportivo': eso ya lo hacían en Chicago en los años 20.
[Foto | El Mundo Deportivo.es]

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