Dicen que el que avisa no es traidor. Ayer dije que si te dormías el Arsenal te pasaba por encima. Y si vieron el partido de anoche habrán visto lo que pasó. Un Barcelona dormido al comienzo del partido y que consiguió despertar tras el gol de Villa para luego volver a dormirse tras el descanso. Pero para la derrota de ayer hay que analizar varias cosas.
Del árbitro ni voy a hablar, pues se equivocó para los dos bandos, como suele ser normal, así que achacarle la derrota de ayer sería ponerse al nivel de otros. Ayer se vio, por primera vez en mucho tiempo, a un Messi ansioso. Probablemente nervioso ya que nunca había marcado en un campo inglés y estaba deseoso de conseguirlo. Por esa razón falló lo que nunca falla, y se adueñó del balón como no suele hacer. El Messi más chupón de los últimos tiempos evitó un par de goles cantados al intentar acabar la jugada en vez de pasarla a Villa, que estaba más solo que la una.
Otro punto es el tema de los cambios. Guardiola para mí y para muchos de los aficionados al fútbol es prácticamente un Dios. Pero eso no quita para que sus acciones puedan ser juzgadas. Ayer se equivocó con los cambios, conformándose con el 0-1 y amarrando el medio campo. Muy mal resultado le dio. Pero los genios también tienen derecho a equivocarse. Dicen que de la genialidad a la locura no hay más que un simple hilo. En la vuelta tendrá tiempo para resarcirse.
La cantada de Valdés en el primer gol puede ser incluso explicable. Creyó que Van Persie iba a dar un 'pase de la muerte' para que remataran a placer y se encontró con que, con una genialidad del holandés, el balón pasó por un hueco prácticamente imposible y empató el partido. En el segundo no hay mucho que decir, le tapan y no ve el momento del disparo. Pero crucificarlo sería demasiado. Salvó una increíble a Van Persie al comenzar el partido, y a lo largo de la primera parte, cuando el Arsenal asediaba, demostró el gran portero que es.
Las derrotas siempre son dolorosas. Pero ésta no es tan mala. Una derrota por la mínima y habiendo marcado un gol fuera de casa (sigo odiando esa estúpida norma del valor doble de los goles) es hasta un buen resultado. Pero el Barça ayer pudo golear, y eso es lo primero que Guardiola debe hacer saber a sus jugadores. Se relajaron pensando que todo estaba hecho y se encontraron con que el Arsenal no perdona ni una. La derrota, después del empate de Gijón (también por empanada mental) puede venir bien para poner las cosas en su sitio. El 'febrero maldito' de todos los años está a la mitad, a punto de acabar. El fondo físico que trabajaron en enero lo demostrarán a partir del mes que viene. Esperemos que en la vuelta se coman esa 'empanada' y demuestren quienes son.
[Foto | SportYou.es]

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