Esta noche se decide quienes son los finalistas de la final de la Copa del Rey 2011. Madrid, Sevilla, Barça y Almería optan a ella. Los culés y los merengues parten con la ventaja de haber ganado en la ida, pero eso no significa que esté todo resuelto.
El Barça debe evitar la situación vivida en Sevilla contra el Betis en la anterior ronda. Un 5-0 de ventaja se convirtió en una cruz cuando los verdiblancos se vinieron arriba y endosaron un 3-1 que asustó a más de uno. El Barça, aún perdiendo, jugará siempre a lo mismo. Pasividad, toque, velocidad cuando sea necesario, verticalidad. Ganando o perdiendo, la esencia nunca se pierde. Solamente hace falta que los menos habituales se metan en el rol de siempre, al que están menos acostumbrados por jugar menos.
El Madrid, por contra, debe sobreponerse al palo de Pamplona. Les bajaron los humos, le jugaron como no les juega el Atleti, el Espanyol o el Getafe, sin miedos. Con respeto sí, porque eso no se pierde. Salvo que sea a Cristiano o a Mourinho, a quienes el respeto no se les aplica porque ellos no lo tienen con los demás. Cristiano dijo tras el partido de ida que ya estaban en la final porque iban a ganar sí o sí en el Bernabéu. Una demostración más de su humildad y respeto al rival. Pandiani no se corta al decirlo. Y lleva razón. Pero Cristiano y Mourinho nunca aprenderán. No porque no puedan, sino porque no quieren.
Hoy se verá quienes se verán las caras el 20 de abril.
[Foto | SportYou.es]

Escribir un comentario