Las manitas están de moda. Guardiola no quería relajarse ante un Almería que no había perdido ni un solo partido en Copa hasta ahora, ni siquiera empatado. Lo 8 goles metidos en Liga cuando lo entrenaba Lillo no servían para nada. Se volvió a dar una exhibición de cómo jugar al fútbol, ése que aburre a algunos y que divierte y enamora a la gran mayoría de los aficionados al fútbol.
El Barça funciona así. Jugadas automatizadas que podrían hacerse incluso con los ojos vendados. Se sabe dónde está y dónde va a estar cada jugador. Tiki-taka que diría el gran Andrés Montes. Por su parte, el Madrid volvió a tirar de fortuna para llevarse el primer duelo ante el Sevilla. El mismo juego ramplón de siempre (habrá a quien le entusiasme, los mismos que se aburren con el juego del Barça) y la misma fortuna.
Eso sí, esta vez desde los diarios madridistas no hay auténticas verdades. Se dejan la vida y la vergüenza intentando demostrar en cada partido del Barça un fuera de juego que no era, o una falta que no existía. Y se busca la imagen más enrevesada para intentar confundir al aficionado. En el caso del Madrid todo cambia. Ahora se pregunta al aficionado si era o no gol fantasma. Claro que sí. Todo sea por vender. Aún sabiendo que el balón entró y que Albiol lo sacó desde dentro. Mourinho anoche no sacó ningún papelito con errores arbitrales. Primero porque no tenía nada de qué quejarse. Y segundo porque no apareció por la rueda de prensa.
Lo importante es que, si el Sevilla no lo remedia en el Bernabéu, vamos camino de una final Barça - Madrid. En tal caso, y siendo sinceros, el Calderón me parecería el mejor lugar para que se disputase. Ni equidistancia entre ciudades ni nada. No hay lugar mejor que la rivera del Manzanares.
PD: Para que no me acusen de ventajista, todos los periódicos deportivos son partidistas, pero las campañas de algunos ya pasan a ser irrisorias.
PD2: El botellazo a Casillas es un hecho detestable y de cerebros rapados. La afición sevillista no se merece que la metan en el mismo saco que al energúmeno ése que lanzó la botella. Y encima para darle al jugador de la plantilla merengue que menos provoca.
[Foto | SportYou.es]

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