Hoy es un día triste para la familia de la UD Vecindario. Si ayer nos despertábamos con una noticia que parecía una inocentada, como es la marcha de Suso Ruano y Ciani (2º entrenador y ayudante técnico, respectivamente), al acabar el día la bola de nieve crecía hasta estamparse en la cara de los aficionados blanquinegros con la renuncia de Raúl Borrero a seguir entrenando al equipo.
Según entendí en una entrevista en la Cadena Ser Las Palmas con Pablo Álvarez, presidente del club, se había pactado la salida de Suso y Ciani en la segunda mitad de la temporada. Y Raúl, en un gesto hacia quienes le han ayudado a conducir una nave llena de problemas, ha decidido apartarse también.
Desde el ascenso a Segunda División "A" y el despilfarro de la anterior junta (gastaron dinero como si las vacas siempre fuesen a estar gordas) el equipo arrastra problemas de liquidez. Pese a eso, año tras año, y confiando en la cantera, el equipo se ha salvado de la quema. Este año las cosas están más difíciles. El barco está lleno de abolladuras de chocar contra los icebergs que intenta esquivar.
Desde aquí quiero pedir a los aficionados blanquinegros que no se aparten del equipo, que sigan remando a favor de ellos y que, por supuesto, no tiren piedras que puedan abollar aún más el barco. El equipo los necesita, ahora más que nunca. Estoy seguro de que Suso Ruano, Ciani y Raúl Borrero serán tres aficionados incondicionales más que sumará el equipo en este segundo tramo de la temporada.
Ahora tocará ver cómo se reestructura todo esto. Con la deuda que hay dudo que se pueda fichar a un técnico. Esperemos que las arcas del club no salgan aún más mal paradas, porque aún están ahí el resto del cuerpo técnico y médico y los jugadores, que son los que con coraje y con un par... de razones, sacarán adelante esto. Por Raúl, por Suso, por Ciani, que se han dejado la piel por el equipo. Y también lo harán por Jonay Carreño, por Aridane, por Miguel Ángel Núñez, que aunque ya no estén en el equipo seguirán formando parte de él.
Mucha suerte a todos en sus nuevas aventuras. Y mucha suerte para el Vecindario.
[Fotos | Mykel]