La costumbre de que los árbitros sean en su gran mayoría hombres deriva en situaciones que se hacen cotidianas, como dar una palmada en la espalda, en el costado o en el culo. Ahora que por suerte están entrando más mujeres en este ámbito dichas situaciones se vuelven más comprometidas.
Como le ha pasado al jugador del Hertha Berlin de la Segunda División alemana, Peter Niemeyer, que en su intención de dar una palmadita en el brazo a la árbitro Bibiana Steinhaus le fallaron los cálculos y terminó palpando lo que no debía.
Por suerte la árbitro se lo tomó como lo que fue, un accidente sin maldad. Lo que sí que sería necesario es que aumentase el número de colegiadas femeninas, que en este mundo tan mal llevado por hombres hace falta más de una visión femenina.

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