No pudo ser y el Atleti tumbó al Universidad por KO técnico. 5 goles a favor, 0 en contra y eliminatoria resuelta. Ahora toca un viaje a Madrid, al Calderón, para acabar de pagar la novatada.
Mala suerte para el equipo canario. En el terreno de juego y en las gradas. Es una pena que la gran mayoría de los presentes en el Estadio de Gran Canaria (jamás me gustará ese campo mientras siga teniendo las pistas de atletismo) fuera seguidores del Atleti. Pocos estaban animando a los grancanarios. Y lo de silbar a Cristo Marrero es como tirar piedras contra su propio tejado. Una cosa es que algunos quieran echar leña al fuego del estúpido pleito insular y otra muy distinta es silbar a uno de los jugadores del equipo que supuestamente estás animando por el mero hecho de haber nacido en la isla de enfrente y haber militado en su equipo insignia. Pero bueno, cada uno con lo suyo.
Al final, con poco apoyo y con algunos silbando a los suyos, 0-5 y eliminatoria acabada. ¿Lo mejor? El dinero que recibirán los grancanarios por esas 13.000 personas en el estadio. ¿Lo peor? La imagen.

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