Por suerte, Miguel García sigue vivo. El futbolista tiene la suerte de poder contarlo. El infarto que sufrió fue superado gracias a la actuación del cuerpo sanitario. 25 segundos con el corazón parado y 5 minutos de trabajo hasta que recuperó nuevamente la consciencia y se produjo su traslado al Hospital.
Ahora por desgracia no podrá volver a jugar al fútbol, pero ése es un mal menor. Ha sobrevivido, y eso es lo que más debe importar en estos momentos. Muy pocos tienen tanta suerte. Antonio Puerta y Dani Jarque, por nombrar los más reciente, no tuvieron la misma.
Los problemas cardíacos están a la orden del día. Hacer pruebas para ver si una persona tiene predisposición a sufrir infartos cuesta demasiado dinero. Y en estos momentos dinero no es que sobre precisamente. Por suerte se acaba demostrando la necesidad de tener un DEA en los campos de fútbol. Dinero muy bien invertido. Pasando lo que ha pasado, con unos servicios médicos eficaces y con el DEA puede suceder lo que ha pasado con Miguel García: sobrevivir a un infarto.

Escribir un comentario