... que por bien no venga. A partir de ahora se bajará la euforia. Aquellos que ponían a la Selección española como los dioses del fútbol por naciones calificarán a España de penosa, cutre y mal equipo. Es la ley de este deporte. Hoy ganas y eres un genio, mañana pierdes y no vales ni para correr por el campo.
Humos bajados. Una vez que el favoritismo ha bajado considerablemente España ya puede respirar tranquila. Se acabaron los agobios, se acabó la presión. Los propios jugadores saben que son muy buenos, pero sin la presión externa de 'campeones sin jugar' saldrá su mejor versión.
Pequeños cambios. Ya lo dije ayer: con unos pequeños cambios esta selección puede hacer algo. No se puede ser tan 'amarrategui' como Del Bosque ayer, porque jugarle a Suiza (que jugó como el Inter de Mou contra el Barça) con dos pivotes defensivos más los cuatro defensas es poco más que un suicidio futbolístico. Unos dicen que Busquets no vale porque no sabe jugar, otros (como yo) que Xabi Alonso no sirve para contener, y mucho menos solo. Pero todos coincidimos en algo: los dos juntos son como una banda de patos mareados, no hacen más que chocarse y molestarse.
Una derrota a tiempo... Lo dicho. Esta derrota puede abrir los ojos a la Selección. Darse cuenta de que todo no está hecho y que los elogios que los pusieron por las nubes les ha costado un buen golpe contra el suelo. Es hora de levantarse y mostrar sobre el césped lo que se sabe. Es hora de volver a jugar como en la Eurocopa.

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