Con los humos bajados. Lo de hoy nos ha devuelto a la realidad. Los aficionados españoles, y sobre todo la prensa deportiva, ponía al equipo por las nubes. Parecía un equipo invencible, que hiciera lo que hiciera iba a terminar ganando todos los partidos.
Pequeños fallos. España jugó medianamente bien, pero cometió un error: la salida de inicio de Xabi Alonso y Sergi Busquets. Dos jugadores demasiado defensivos como para jugar juntos en esta España. Sacando a uno de los dos y metiendo a Cesc, Pedro o Mata se ganaría en ideas a la hora de repartir los balones. No es lo mismo tener una sola línea de salida (Xavi) que a Xavi con Cesc en el medio o a Xavi con Iniesta repartiendo y Mata en banda. Otro problema es la falta de puntería. Demasiados tiros a puerta, pero pocos entre los tres palos y muchos menos lejos del alcance de los porteros. Hoy mismo remató más Piqué que el propio Torres.
A solucionar el tema. España debe tener en cuenta los errores del primer partido para llegar a algo en este Mundial. Ante Honduras y Chile toca volver a las raíces del equipo de Luís Aragonés: toque, toque y más toque... pero con puntería. Salir con dos medios defensivos te lastra a la hora de buscar la portería contraría. Torres y Villa deben calibrar el punto de mira. Con dos pequeños retoques España puede dar una imagen mejor que la de hoy.

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