Rebelión. La rebelión francesa no puede decirse que no se esperase. Era cuestión de tiempo que saltase la chispa. Un seleccionador sin poder en el vestuario, unos resultados que no le acompañaron en la clasificación, una Federación que lo mantenía por el mero hecho de haber llegado a la final del Mundial 2006 y nisiquera superar la fase de grupos de la pasada Eurocopa. El ambiente ya estaba cargado de gas y Anelka se encargó de encender el mechero.
Traidor. No es de extrañar que estén cabreados en el vestuario. Son pocos los que estaban allí dentro cuando pasó lo que pasó, y se conocen entre ellos. Uno fue con el cuento a los periodistas, y el traidor difícilmente será perdonado. Anelka ha sido expulsado del seno de 'Les Bleus' para mantener las apariencias, para no decir "sabíamos que pasaría esto por querer mantener sí o sí a un entrenador pésimo y sin crédito". El plante de los jugadores muestra que no están de acuerdo con lo sucedido con Anelka y, por ende, mucho menos con el señor que les tiene que dirigir desde el banquillo, cosa que dudo que haga.
A por la victoria. Pero vamos a lo que importa. España se juega hoy el dudoso honor de ser eliminada del Mundial o de lavar su imagen tras el fiasco de Suiza. Si se acaban los experimentos en el medio campo (ya sea poniendo a Cesc para dar más creatividad a la medular o a Torres para dar más mordiente arriba) probablemente se sacará un buen resultado. El resto del equipo se ha de mantener prácticamente igual, pues lo hicieron medianamente bien. Eso sí, seguramente jugará Xabi Alonso en lugar de Busquets como medio defensivo... así que los defensas deberán estar atentos. El vasco no es un medio defensivo para jugar solo, así que esperemos que juegue el catalán... o recen lo que sepan.

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