El Madrid ganó ayer al Málaga con dos golazos de Cristiano Ronaldo. Pero por desgracia, no es eso lo que más se recuerda del partido.
El codazo del portugués a Mtiliga no se puede defender como quieren hacer algunos. No es agresión si le das la primera vez que sueltas la mano y, por lo tanto, es sin querer. Sin embargo, cuando sueltas una vez la mano, y la vuelves a soltar para dar, la cosa cambia amigo.
Me hace gracia leer a quien dice "¿Y si lo hubiese Messi?". Ni Villaratos ni historias para no dormir. A Messi lo hubiesen echado igual, la roja es clarísima, la haga quien la haga. Por supuesto que también es amarilla para Mtiliga (si no la sacó Pérez Lasa es un gravísimo error, otro más de nuestro gran plantel de árbitros), pues de toda la vida agarrar por la camiseta para impedir una jugada es tarjeta. Pero de ahí a que el propio portugués se queje de la tarjeta roja limita un abismo, impropio de un jugador de su nivel y más cercano a un jugador de benjamines que aún no se conocen las reglas.
Flaquísimo favor hace al fútbol el "filósofo" Valdano con sus palabras. Si pretende que se pite al Madrid de forma distinta con palabras en los medios mal vamos. La tarjeta roja debió ser para el danés, por agarrar a Cristiano e impedir que el espectáculo del fútbol continuase.
Algunos leen el reglamento como les da la gana. A partir de ahora, cuando un gran jugador (todos no pueden, sólo los grandes) sea agarrado por otro para interrumpir su juego, éste podrá sacar el codo cuantas veces quiera hasta romperle la nariz al defensor, y será tarjeta roja para el defensor por agarrarlo. Al agarrado le daremos un besito en la mejilla y le diremos "ea, ea, ya pasó todo".

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