Parece que hay una pequeña maldición que ataca a los tenistas españoles. Y esa maldición se llama "Llegar al número 1 de la ATP". Que se lo digan a Rafa Nadal.
Los últimos casos son, aparte Rafa, son los de Moyá y Ferrero. Ambos, tras llegar al número 1 se vinieron abajo y han podido remontar el vuelo, o les ha costado horrores.
Nadal parecía que iba a invertir la situación, que por fin iba a haber un español capaz de aguantar allá arriba por largo tiempo. Pero no. Según perdió el liderato en favor de Federer comenzó una ligera travesía por las pistas. Ha perdido energía, garra y puede que hasta casta. No es el mismo ni muestra la felicidad que tenía antes.
Esperemos que en el futuro cambie la situación y podamos decir que la "maldición" por fin ha sido superada.

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