Una vez más, los cafres pretenden adueñarse del fútbol. Ahora le tocó sufrirlo al Athletic. Esos cerebros rapados que dicen seguir una ideología y que, en base a ella, aprovechan los partidos del fútbol para demostrar al mundo que dentro de sus cabezas no hay más que eco.
Por cosas como ésta aplaudo a Laporta, por impedir la entrada de estos cafres en los estadios de fútbol. Por lo menos como asociación. Ya, a título personal, también se podría impedir, pero tiene que actuar la justicia de antemano.
Imperdonable lo sucedido en Austria, y más en un país que sufrió lo que sufrió por parte de la extrema derecha. Cerebros rapados los justos en el mundo del fútbol. Y los justos son ninguno.

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