La detención de varias personas relacionadas con amaños de partidos por encargo de la mafia deja en evidencia que cada vez son más las trampas para ganar dinero con el fútbol.
Que este deporte se haya convertido en un negocio más que un deporte en sí mismo conlleva que situaciones como ésta aparezcan hasta debajo de las piedras. Él mismo se lo ha buscado. Contratos multimillonarios, apuestas legalizadas... Era cuestión de tiempo que las mafias se metiesen en esto que tanto dinero da.
Por desgracia, el fútbol seguirá siendo un negocio puro y duro a menos que se pongan restricciones económicas, cosa inviable a día de hoy. Habrá que apechugar.

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