Despedido por no dejar entrar al presidente en el vestuario.
Situaciones como esta hacen que me parta en dos riéndome, pero al mismo tiempo me enervan. Que un presidente pretenda tener más poder que un entrenador en un vestuario es algo que no cabe en mi mente y que yo, de ser entrenador profesional, tampoco permitiría. Ya sea para dar una arenga o para una alineación. En un partido el presidente que se quede en el palco. Ya dará la charla en el siguiente entrenamiento.
Sea Becali ultranacionalista o ultraizquierdista, su gesto deja claro la clase de calaña que es. Un equipo que por lo visto estaba jugando bastante bien y había conseguido clasificarse para la Europe League, sólo ha necesitado de un arranque de su "presi" para destrozar el trabajo hecho.
Ahora es el turno de la afición. Toca "aplaudir con los labios" a Becali, dejarle claro que por mucho que sea el jefe, sin afición no va a ningún lado. Toca decirle que o se comporta como un presidente o se va. Y si no, que se saque el carnet de entrenador, así luego podrá dar arengas y todo lo que quiera.

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