Eso parece la Liga española desde hace algunas jornadas. Cuando el Madrid juega antes que el Barça y gana (como es costumbre) éste se pone a tres puntos y pasa la pelota de la presión a los culés. Cuando juegan los blaugranas y estos ganan (como ayer) se vuelven a colocar a 6 del Madrid, pasando la presión de nuevo a los merengues. Y cuando no es al revés: el Barçá a nueve del Madrid y luego de nuevo a 6.
Así llevamos varias semanas, y las que quedan, ya que parece que el Madrid morirá matando (por suerte, si no sería muy aburrido) y el Barça no se dejará amedrentar. Hablando con algunos aficionados madridistas me dicen que se conforman con que ya matematicamente no podrá haber pasillo en el Bernabéu. Otros aficionados culés hablan, como en Mundo Deportivo, de alirón en el estadio blanco si pudiese ser.
Suposiciones, no son más que eso. Quedan seis jornadas por delante y puede pasar de todo. Esto es lo bonito de una Liga en la que si no llega a ser por la gran segunda vuelta del equipo de Juande Ramos, el Barça sería campeón hace semanas, ya que no hay equipo en esta Liga capaz de llegar a su nivel.

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