El Comité Técnico de Árbitros (CTA), ese organismo presidido por el grandísimo Sánchez-Arminio, ha decidido declarar la guerra a Osasuna. Me parece maravilloso. En vez de asumir que sus árbitros son penosos, que cometen errores tanto a favor del Madrid (Burrull) como a favor del Barça (Pérez Lasa) o del Sevilla (el magnífico linier del Valencia - Sevilla de Copa), lo que hacen es enfrentarse a aquellos que, ya hartos de los continuos fallos garrafales, han decidido cortar relaciones.
Vale que la estrategia de Osasuna puede llevar implícito ejercer presión para que les devuelvan lo que les han robado (cosa que espero que no, puesto que se ha de dar a cada uno lo suyo, no ir compensando), pero el comunicado del CTA da a entender que ellos son unos santitos que no han roto jamás un plato, siendo Osasuna el malo de la película.
Ya por dignidad humana o por tener un poco de conciencia, Sánchez-Arminio debería haber dimitido, pero no ahora, sino hace años. Todos sabemos lo que pasará: los que nos quejamos siempre de los árbitros no entendemos que son humanos que se pueden equivocar y que tienen sentimientos. Aunque yo diría que la gran mayoría de los trencillas de cualquier categoría española tienen la misma decencia que el señor que les dirige: Ninguna.

Los árbitros españoles son muy buenos. ¿A qué viene esa polémica? Jejeje.
Saludos Alrome!
Ni idea Ale, lo que pasa es que hay mucho inepto por ahí suelto que critica por criticar... jejeje. Saludos!