Ayer me pareció estar viendo un documental de los de Félix Rodríguez de la Fuente, porque otra cosa no, pero los primeros minutos del partido era como ir de caza. Y, por supuesto, había un objetivo claro: el tobillo de Messi.
Sinceramente, el Madrid tiene unos defensas con calidad suficiente como para tener que utilizar esas artimañas tan deleznables. Sobre todo Sergio Ramos, que me recordó a sus padres deportivos (Pablo Alfaro y Javi Navarro) en el Sevilla. Incluso algunos medios valora como positiva su labor de carnicero... Lo que faltaba. Lionel recibió 4 faltas terribles en menos de diez minutos. Y todo con la complicidad de un grandísimo árbitro como es Medina Cantalejo (por si alguien no se ha dado cuenta, es ironía).
Sigo sin entender el nivel de los árbitros en España. Incluso en Inglaterra, donde se permite el contacto más que aquí, esas faltas hubiesen sido sancionadas. Pero en nuestro país no. Sánchez-Arminio y Villar ya han dejado claro que o hay sangre a borbotones o no se pita nada. Aunque todo depende de qué equipo reciba las faltas...
El Madrid hizo ayer un buen partido, aunque jugó a empatar y perdió. Cedió el balón a un equipo al que no se le pueden dar concesiones. Pero tuvo la "suerte" de que el Barça se durmió y le dio alas.
Desde aquí hago un llamamiento al cazador Ramos: Si alguien es mejor que tú hay muchas formas de frenarlo, pero ir a los tobillos es una artimaña penosa. Olvida las guarradas que te enseñaron Alfaro y Javi Navarro y quédate con lo bueno.