Eso es lo que tengo que decir con respecto a la F1. El último Gran Premio de la temporada se disputará este domingo en Brasil, y con lo que hemos vivido solamente puedo dar las gracias. Dar las gracias porque se llega a la última carrera del año y, pese a tener Hamilton ventaja sobre Massa, el mundial no está decidido.
Hemos vivido una temporada interesante. Alonso intentando sacar adelanta una papa con motor de nevera, porque aquello no tiraba ni para atrás; Hamilton marcando el camino desde un primer momento; Kimi empezando bien pero terminando con un agrio recuerdo a su época "rompe-motores" de McLaren; Massa tratando de que Hamilton no ganase el mundial antes de llegar a la mitad; Kovalainen llorando por las esquinas tras ver que la igualdad prometida por Dennis era tan real como un billete de dos euros; Kubica intentando poner las cosas difíciles con un coche que poco a poco se ha venido a menos; y un Vettel que ha puesto la primera piedra de un futuro espectacular.
Tal vez con un coche más fiable, Alonso hubiese dado más juego en este mundial. Sólo de imaginarme lo mismo que ha sucedido más Fernando... uff...me pongo tontuco. Esperemos que se vea una carrera apasionante el domingo, gane quien gane (claro que tengo mis preferencias, pero bueno), y que llegue ya la próxima temporada (que, aunque me meto en terreno de Eladio, me alegro que deje esa cadena que me avergüenza y pase a otra que no tiene miedo de decir las cosas claras), porque otra cosa no, pero Fernando ha conseguido que nos metamos hasta los huesos en un deporte que antes nos importaba más bien nada.
