Los petrodólares han llegado (¿o ya estaban?) al fútbol, y amenazan con romper el mercado a lo bestia. Mohamed Al-Fahim es el nuevo dueño del Manchester City (si, ese equipo por el que Robinho quería fichar desde siempre... ¿o era el Chelsea? Es que el dinero no me deja pensar...).
Este señor "amenaza" con fichar a Cristiano Ronaldo en enero por 165 millones de euros... y a Villa... y a Cesc... y a Messi... y a Torres... Dinero para ello tiene, para ello y para más.
La cuestión es que Abramovich ya demostró que con dinero sólo no se ganan títulos. Vale, ganó la Premier un par de veces, ¿pero y su mayor sueño? Vamos a ver cómo le va a este señor, con una fortuna mayor que la de Roman (unos tanto y otros tan poco...).
El tiempo dirá si esta enorme fortuna es capaz de destronar la casta y la entrega de los equipos que luchan con jugadores estrella y "de clase media" (lo digo entre comillas porque aunque sean llamados así a mí me parecen la base necesaria para el funcionamiento de este deporte) y acabar por coronarse como el mejor equipo del mundo. El Chelsea se quedó en el intento. ¿Y el City?

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