Con unos días de retraso me voy a mojar en el tema de Clemente. No me apetecía pero al final voy a hacerlo. Y es que para el que no lo sepa, Clemente abrió la boca el otro día. Ya, ya sé que eso no es noticia, pero que la abra para desear la muerte a otra persona sí que lo es.
Aunque Javier no es un técnico que me desagrade, reconozco que no sólo se ha pasado tres pueblos, sino que ha cruzado hasta la frontera. El otro día se le ocurrió decir que para él hubiese sido mejor que Manolo Lama hubiese muerto en el accidente de tráfico que tuvo hace años. Para quien no lo sepa, Manolo Lama (Cadena Ser y Cuatro) lleva muchos años proclamando al mundo "lo mucho que le gusta Clemente", y claro, eso debe cansar.
Que alguien esté todo los días dándote palos hagas esto o hagas lo otro no debe ser agradable. Pero ahí es donde debe mantenerse la compostura. Si pasas de sus comentarios vivirás mejor y es más, conseguirás desquiciar tú a la otra persona si ve que sus ataques no obtienen respuesta. Más o menos como el "tema Raúl" que enfrentaba a Luís Aragonés (y la mitad de los españoles) con los diarios deportivos madrileños (y la otra mitad de los españoles).
Sin embargo, de ahí a desear la muerte de una persona dista una gran distancia. Javier se ha pasado y su deber es reconocerlo. Si no lo hace, su error será doble. Si lo hace, aunque no enmende su error, por lo menos habrá rectificado. Y espero que haga caso de este consejo (no creo que llegue a sus oídos... pero bueno...): Si te siguen dando palos, no les des importancia, cúbrete con indiferencia.

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