Dicen que los deportes están regidos por normas, y que estas normas han de ser respetadas para un correcto desarrollo del mismo. Pues bien, parece ser que al Comité de Regatas las normas sólo sirven para sujetar la pata de la mesa de la cocina.
Es que claro, diga lo que diga el reglamento hay que hacer lo que se quiera. Que no se pueden cambiar más que piezas y no el casco... pues se cambia el casco; que los barcos han de ser revisados y el de los croatas no lo fue porque no competía... pues se sale con el barco croata igualmente; que hay que salir a la hora y no tres minutos después... pues se sale tres minutos tarde; que hay que llevar una cámara en el barco y la embarcación croata no la tenía... pues no hace falta...
Lo que está claro es que el Reglamento ha sido pasado por sitios poco honrados por parte del Comité, de una manera parecida a la que la FIA utilizó el año pasado para cambiar las reglas del mundial de F1 con tal de no perjudicar a Lewis Hamilton.
Como ya he escuchado, a partir de ahora, cuando a Alonso no le camine el coche que le dé un tiento a Kimi y le coja el suyo, o que Pedrosa coja la moto de Valentino cuando se caiga, o que Dani Sordo le dé el cambiazo a Loëb por si resulta ser que el coche del francés tira más.
España e Italia estudian presentar una reclamación al TAS. Si el reglamento está para cumplirlo y el Comité no lo hace, pues bienvenida sea esta decisión. Aquí o comemos todos o no come nadie. Ya basta de tener que pagar los platos en todo y que en España no se presione cuando salimos damnificados. Al César lo que es del César.

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