Estamos en verano. Hace calor (o a mí me lo parece, que soy un "sofocao"). Pero aún así ayer me pareció navidad. Y no porque hayamos visto a alguien vestido de rojo por encima de las casas ni porque la madre naturaleza se haya equivocado y nos envíe unos copos de nieve en vez de los tan amados rayos UV.
Me pareció que era navidad porque, como bien dice el anuncio, alguien "ha vuelto a casa" (no digo cuál porque no hay retribución económica, que el dinero no me florece, como los almendros en primavera). Se trata de Jorge Larena, aquella perla de la cantera que salió hace años destino Madrid para avanzar en su carrera. La vida da muchas vueltas y este futbolista se ha ido curtiendo en dos ciudades que sienten el fútbol de manera especial. Su paso por la rivera del Manzanares y por Vigo seguramente han ayudado a mejorar su estilo, cosa que agradecerán los aficionados de la UD Las Palmas. Si lo que nos muestra a todos es más de lo que nos enseñó antes de irse dejará al respetable encantado.
Y por supuesto aprovecho para desearle mucha suerte a Adrián Colunga. Bajo mi punto de vista es el fichaje más acertado en los últimos años, porque traer a un jugador como él desde Jandía y sacar ahora un montante económico importante es señal de que la apuesta fue perfecta.
Suerte a ambos en sus nuevos destinos.

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